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Carles Puigdemont continúa ingresado en la prisión de Neumünster, al norte de Alemania, a expensas de ser extraditado a España por parte de la justicia alemana por rebelión y malversación. Tras 10 días en la cárcel después de su detención al tratar de regresar a Bélgica, Puigdemont se ha adaptado sin dificultades a las rutinas de este centro penitenciario.

Según la versión de la directora de la prisión, Yvonne Radtzki, Puigdemont no tiene ningún trato preferencial con respecto a los presos comunes y mantiene la misma dieta. Desayuno a las seis de la mañana. Ragút de vaca y pescado ahumado para comer y salchicha fría más pan para cenar. Ese fue el menú de un día, según 'Cope'.

Por otra parte, en su celda cuenta con los materiales básicos y necesarios: cama, lavabo, estantería y también una televisión. Radtzki asegura que Puigdemont es “agradable al trato y reservado”. El único permiso que tiene Puigdemont es llamar por teléfono y contactar por Skype con supervisión del personal, pero no puede ni recibir llamadas ni tampoco usar Internet.