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Ana Julia Quezada no entró con buen pie en prisión. Cuando llegó, fue recibida con numerosos dibujos e imágenes de 'pescaitos' como muestra de rechazo absoluto y repudia contra la asesina confesa del pequeño Gabriel Cruz, según informa 'La Vanguardia'.

Desde su ingreso, una reclusa argentina, que ingresó en prisión por asesinar a su marido se convirtió en la “presa sombra” de Quezada, ganándose así su confianza, y realizando las labores penitenciarias de manera conjunta. Al conocerse su historia, esta mujer ha declinado continuar con el cumplimiento de sus funciones.

Ahora son varias las presas que se turnan para compartir celda con Ana Julia, que está en vigilancia permanente para garantizar su seguridad, tal y como ha informado su abogado, Esteban Hernández Thiel.