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La población de mapaches en Europa ha aumentado un 300% en menos de tres décadas y amenaza seriamente a la biodiversidad europea como especie invasora, lo que ha llevado a investigadores españoles del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a pedir su prohibición como animal de compañía.

Tras evaluar el estado del mapache en Europa, desde el Museo Nacional de Ciencias Naturales alertan de la necesidad de lanzar una “estrategia de gestión del mapache” a “escala continental y a largo plazo”. Y es que, pese al aspecto bonachón e inocente de este animal, los científicos aseguran que “se debería prohibir el comercio del mapache como mascota”.

Es nativo del centro y norte de América pero en Europa es considerado una especie invasora, al amenazar la biodiversidad nativa y comportar un “riesgo sanitario”, según el CSIC. Tal es el problema que su población está “fuera de control” porque cada vez más gente lo quiere como animal de compañía.

“Supone un riesgo sanitario porque es hospedador de patógenos que se transmiten a seres humanos y a animales salvajes y domésticos”, explicó el investigador Iván Salgado, cuyo equipo recopiló datos sobre el número de mapaches durante los últimos 40 años y se analizó el número de individuos cazados.

El mapache se introdujo en Europa a finales de la década de 1920, cuando los primeros escaparon de granjas peleteras o se liberaron para la caza. La invasión del mapache en Europa se debe a la expansión del núcleo de población en el centro de Europa desde la década de 1970 y al escape de mascotas, la principal vía de introducción en la actualidad.

El riesgo del mapache es que compite con los carnívoros europeos y depreda presas autóctonas, aunque todavía no se ha medido el impacto del mapache en las especies nativas. “Es urgente cuantificar el impacto del mapache sobre la fauna y los ecosistemas europeos”, zanjaron los investigadores.