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Anmistía Internacional hizo público este miércoles el informe titulado #ToxicTwitter: Violence and abuse against women online, (Twitter intoxicado: violencia y abuso contra las mujeres en Internet) en el que afirma que “la empresa no respeta los derechos humanos de las mujeres con su respuesta inadecuada e ineficaz ante los comportamientos de violencia y abuso”.

“Las mujeres tienen derecho a vivir sin discriminación y violencia, dentro y fuera de Internet. Sin embargo, al dejar que prosperen los abusos contra las mujeres, Twitter está socavando estos derechos. A pesar de las reiteradas promesas de limpiar la plataforma, muchas mujeres, al conectarse a Twitter, encuentran que su cuenta está llena de amenazas de muerte, amenazas de violación y comentarios racistas u homófobos”, manifestó Azmina Dhrodia, investigadora sobre tecnología y derechos humanos de Amnistía Internacional.

“Nuestra investigación demuestra que Twitter no está ofreciendo recursos adecuados a quienes sufren violencia y abusos en la plataforma. Como empresa, Twitter debe esforzarse mucho más para respetar los derechos humanos de las mujeres”, agregó.

En 2017, Amnistía encuestó a 4.000 mujeres en ocho países y halló que más de las tres cuartas partes (76%) de las que habían experimentado abusos o acoso en una red social habían modificado su forma de utilizar la plataforma. Uno de estos cambios fue limitar lo que publicaban. “El 32% de las mujeres dijo que había dejado de publicar contenidos que expresaban su opinión sobre ciertos temas”, sostiene AI.

Esta organización ha documentado cómo las mujeres de color, de minorías étnicas o religiosas, las mujeres LGBTI, las personas de género no binario y las mujeres con discapacidades son objeto de otros tipos de abusos particulares. “Esto puede tener como consecuencia que se excluya aún más a las voces ya marginadas de las conversaciones públicas”.

AI trasladó a Twitter sus dudas y Jack Dorsey, consejero delegado de Twitter, se comprometió a rendir cuentas públicamente de sus iniciativas para mejorar la “salud” de las conversaciones en su plataforma. Sin embargo, a pesar de las reiteradas peticiones de Amnistía Internacional, Twitter se ha negado a hacer pública información significativa sobre la forma en que la empresa responde a las denuncias de violencia y abusos.

“Es fantástico que Jack Dorsey haya pedido ayuda y aportaciones sobre este asunto, pero el hecho de que Twitter se niegue a desvelar información significativa sobre la forma en que se ocupa de la violencia contra las mujeres en Internet hace que resulte difícil saber cómo abordar el problema. Twitter debería actuar proactivamente con medidas concretas, tales como comprometerse, al menos, a responder a las usuarias que denuncian abusos”, aseveró Dhrodia.

Twitter, por su parte, se ha defendido diciendo que: “No podemos eliminar el odio y los prejuicios de la sociedad”, y aseguró que en los últimos 16 meses había incorporado más de 30 modificaciones a su plataforma para mejorar la seguridad y que había incrementado el número de casos de actuación respecto a tuits abusivos.

Sin embargo, la empresa reiteró su negativa a compartir datos sobre la forma en que aborda las denuncias de abuso, afirmando que esta información “no resulta esclarecedora”, debido a que “las herramientas para denunciar suelen utilizarse inadecuadamente”.

“Twitter ha intentado reiteradamente desviar la atención de su responsabilidad centrándose en el problema del odio y el prejuicio en la sociedad en general. No le estamos pidiendo que resuelva los problemas del mundo, sino que adopte cambios concretos que demuestren realmente que en Twitter no se toleran los comportamientos abusivos contra las mujeres”, remachó Dhrodia.

El informe de AI se basa en la combinación de investigaciones cuantitativas y cualitativas realizadas en los últimos 16 meses, durante los que se entrevistó a 86 mujeres y otras personas de género no binario profesionales de la política, el periodismo y usuarias corrientes de Twitter en Reino Unido y Estados Unidos sobre sus experiencias en situaciones en las que Twitter no abordó con seriedad denuncias de abuso.

El informe concluye que “la aplicación de la política sobre comportamiento abusivo de Twitter es poco sistemática, e incluso que en ocasiones ni siquiera se responde a estos comportamientos, lo que supone que el contenido abusivo permanece en la plataforma a pesar de que viola sus reglas”.

Miski Noor, especialista en comunicaciones de la Red Mundial Black Lives Matter, considera que “Twitter va a tener que decir si está o no con la gente. Twitter tiene el poder de cambiar la manera en que las mujeres y personas femeninas experimentan el comportamiento abusivo en su plataforma, o incluso si lo experimentan. Después de todo, Twitter es quien coordina el espacio y tiene el poder de cambiar nuestras experiencias.”