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El Banco de España estima que la economía española, tras crecer un 3,1% en 2017, crecería un 2,7% en 2018, un 2,3% en 2019 y un 2,1% en 2020, según sus últimas proyecciones macroeconómicas publicadas este martes.

De esta manera, el organismo revisa al alza en tres décimas la previsión de PIB para este año, en dos décimas el crecimiento económico para 2019 y en una décima en 2020, con respecto a las anteriores proyecciones de diciembre.

El Banco de España explica que esta revisión al alza es consecuencia de una “evolución reciente más favorable que la anticipada a finales de 2017 tanto de la economía española como de sus mercados de exportación, de un tono esperado de la política presupuestaria más expansivo que el anticipado hace tres meses, y de un impacto algo menos negativo asociado a la situación política en torno a Cataluña respecto al incorporado en el escenario central de las anteriores proyecciones”.

Destaca que estas estimaciones contemplan una “prolongación de la actual fase expansiva”, que se verá favorecida por los “avances conseguidos” en la corrección de los desequilibrios macrofinancieros de la economía. Entre estos destaca el desendeudamiento del sector privado y la consecución de superávits por cuenta corriente “de forma persistente”.

Asimismo, se prevé que algunos elementos de naturaleza más transitoria también contribuyan a impulsar la actividad, como es el caso de los estímulos procedentes de las políticas de demanda. En este ámbito, el Banco de España espera una orientación “ligeramente más expansiva” de la política fiscal en el horizonte de proyección, frente al tono “aproximadamente neutral” mostrado en 2017, dado que se incorpora al escenario central el acuerdo reciente en materia salarial y de empleo público alcanzado entre el Gobierno y las principales organizaciones sindicales para el período 2018-2020.

No obstante, el Banco de España advierte de que “la ausencia de Presupuestos Generales del Estado para este año en el momento de elaboración de estas previsiones implica una elevada incertidumbre sobre el tono final de la política fiscal”.

Por otra parte, el organismo apunta que la expansión del producto continuaría sustentada en la demanda nacional, para la que, no obstante, se prevé una cierta “desaceleración” de sus distintos componentes en los próximos años. A su vez, la demanda exterior neta seguiría ejerciendo una contribución positiva, aunque “ligeramente” descendente.

EMPLEO Y DÉFICIT

Por lo que se refiere al empleo, el Banco de España prevé una “moderación de los elevados ritmos de crecimiento” observados en el último trienio conforme avanza el período de proyección, en consonancia con la desaceleración proyectada de la actividad.

De esta manera, el organismo prevé que la tasa de paro cierre 2018 en el 14,2% y en 2019 se sitúe en el 12,6%, para bajar hasta el 11% en 2020, por el aumento “sostenido” de la ocupación.

Por su parte, el déficit de las administraciones públicas alcanzará el 2,5% del PIB este año, bajará hasta el 2,1% en 2019 y hasta el 1,7% en 2020, con lo que se incumplirían los objetivos acordados con Bruselas (2,2%, 1,3% y 0,5%, respectivamente).

RIESGOS

El Banco de España apunta que, en el plano interno, “aunque se ha percibido recientemente un cierto descenso de la incertidumbre en Cataluña, no se puede descartar un rebrote de las tensiones, que impactaría negativamente sobre la confianza y la actividad”.

Además, subraya que algunos anuncios recientes “sugieren la posibilidad de que se observe una relajación de los esfuerzos de consolidación presupuestaria en el corto plazo, más allá de las medidas ya incorporadas al escenario central”.

Esta hipotética relajación generaría un tono de la política presupuestaria “más expansivo” que le otorgaría un “carácter procíclico, que retrasaría la reducción del déficit público en términos estructurales y ralentizaría el proceso de disminución de la ratio de deuda pública, que resulta necesario para mitigar la vulnerabilidad de la economía y recuperar la capacidad estabilizadora del presupuesto público ante eventuales perturbaciones adversas”, según advierte el organismo.

En el contexto exterior, añade que también existen “riesgos”, sesgados al alza en el corto plazo, con el trasfondo de las “sucesivas sorpresas positivas recientes” relativas al ritmo de crecimiento de la economía mundial, que “sugieren la posibilidad” de que la dinámica expansiva se prolongue “más allá” de lo considerado.

Mientras, a medio plazo, “persisten diversas fuentes de riesgos a la baja”, entre los que destacan la normalización de las políticas monetarias de las economías avanzadas, y una “eventual intensificación” en la aplicación de medidas proteccionistas.

Asimismo, considera que subsisten algunos elementos “de incertidumbre”, como los relativos a la indefinición acerca del marco final de relaciones que adoptarán el Reino Unido y la Unión Europea y a la formación de gobierno en Italia, tras las últimas elecciones del mes de marzo.

INFLACIÓN

Por último, el Banco de España prevé que los “riesgos” que afectan a la inflación tienden a estar “equilibrados”, aunque persisten “dudas” acerca del grado de reacción de precios y salarios ante cambios en la posición cíclica de la economía y del mercado de trabajo.

En esta línea, apunta que a lo largo de 2018 se prevé una “cierta variabilidad” como consecuencia de los efectos base asociados a los precios energéticos, y un posterior “ascenso gradual”.

De esta manera, el IPC “moderaría su avance” hasta el 1,2% de tasa media anual en 2018, lo que supone una revisión a la baja en dos décimas. Esta tasa se desacelerará en adelante, hasta el 1,4% y el 1,7% en 2019 y 2020, respectivamente.