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Este jueves se cumple el séptimo aniversario del inicio de la guerra de Siria, desatada después de que el 15 de marzo de 2011 se generalizaran las protestas ciudadanas por la llamada 'Primavera Árabe' (iniciada en Túnez y extendida después a Egipto, Argelia, Jordania, Yemen y Libia, entre otros países), que el Gobierno de Bachar el Asad comenzó a reprimir primero con detenciones y cargas policiales, y después con operaciones militares.

Siete años después, el conflicto ha provocado la muerte de 353.935 personas, el 85% de ellas a manos de las fuerzas del régimen de El Asad y sus aliados rusos, iraníes, Hezbolá y milicianos locales, según ha podido documentar el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Un tercio de las víctimas (concretamente 106.390) eran civiles, de los que 19.811 eran niños menores de 18 años y 12.513 mujeres mayores de edad.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) apunta que los enfrentamientos han forzado a 6,1 millones de personas a huir de sus hogares dentro de Siria y han obligado a 5,6 millones de refugiados a buscar seguridad en los países de la región.

“Estos siete años de guerra nos han dejado una colosal tragedia humana. Por el bien de los supervivientes, ya es hora de poner fin a este devastador conflicto. No hay ganadores claros en esta insensata búsqueda de una solución militar, pero resulta fácil ver quién pierde: el pueblo de Siria”, aseveró el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi.

La Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA, por sus siglas en inglés) aporta algunas cifras de la guerra de Siria: 13,1 millones de personas necesitan protección; 11,3 millones necesitan cobertura sanitaria; 10,5 millones están hambrientas, y 4,2 millones necesitan refugio.

AYUDA HUMANITARIA

A pesar de los enormes desafíos que la entrega de ayuda humanitaria plantea, Naciones Unidas y sus agencias tratan de mitigar el dolor de la población siria con el suministro mensual de artículos de primera necesidad. Así, 7,7 millones de personas recibieron algún tipo de ayuda humanitaria en 2017, de los que 3,9 millones eran mujeres y niñas.

Una resolución del Consejo de Seguridad autorizó en 2014 a cruzar las fronteras de los países vecinos para llevar ayuda a Siria. Desde entonces, más de 467 convoyes (casi cuatro a la semana de media) han entrado al país para llevar ayuda. Sin embargo, desde finales de 2017 el Gobierno sirio bloqueó el acceso a las personas que se hallan en las zonas controladas por la oposición.

El 14 de febrero, un convoy de Naciones Unidas y la Media Luna Roja llegó al este de Guta para llevar comida y medicinas para 7.200 personas. Fue el primer convoy en cruzar a Siria en 2018 y el primero desde noviembre de 2017 en alcanzar Guta, donde 400.000 personas están atrapadas por los combates.

La ONU lamentó que siete años de guerra hayan dejado a Siria “desangrándose por dentro y por fuera”. “Este jueves se entrará en el octavo año del conflicto. Me niego a perder la esperanza de ver a Siria salir de las cenizas”, apuntó su secretario general, António Guterres.

LOS NIÑOS, ENTRE LOS MÁS VULNERABLES

Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) afirma que 910 niños murieron en 2017 por la guerra de Siria, lo que supone un 50% más que en 2016 y el año más 'negro' para los menores desde que el inicio del conflicto.

Además, alrededor de 1.000 niños murieron o resultaron heridos sólo en los dos primeros meses de 2018 debido a la intensificación de la violencia. “El conflicto es ahora la principal causa de muerte entre los adolescentes en el país. Además, en 2017, se reclutaron tres veces más niños para la lucha que en 2015”, añadió.

El director regional de Unicef para Medio Oriente y África del Norte, Geert Cappelaere, recalcó que, “en un conflicto, los niños con discapacidad se encuentran entre los más vulnerables”. “A menudo requieren tratamiento y servicios especializados. Como niños, sus necesidades difieren de las de los adultos. Sin acceso a servicios, escuelas y productos de asistencia, como sillas de ruedas, muchos niños con discapacidad enfrentan un riesgo muy real de exclusión, abandono y estigmatización a medida que continúa este conflicto implacable”, añadió.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lamenta que los ataques al sector de la salud han continuado este año “a un nivel alarmante”, puesto que las 67 ofensivas verificadas en instalaciones, trabajadores e infraestructuras sanitarias registrados durante los dos primeros meses de 2018 representan más del 50% de los ataques comprobados en todo 2017.

“Esta tragedia de salud debe llegar a su fin. Cada ataque destruye comunidades y se propaga a través de los sistemas de salud, dañando la infraestructura y reduciendo el acceso a la salud de las personas vulnerables. La OMS hace un llamamiento a todas las partes en el conflicto en Siria para que detengan de inmediato los ataques contra los trabajadores de la salud, sus medios de transporte y equipamiento, hospitales y otras instalaciones médicas”, recalca Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

Esta agencia de la ONU precisa que los sistemas de salud están siendo atacados en los lugares donde más se necesitan, puesto que se calcula que unos 2,9 millones de sirios viven en lugares de difícil acceso y sitiados por la ONU.

Víctor Velasco, jefe del Equipo de Emergencias de Acción contra el Hambre y que ha estado recientemente en Damasco, subraya que “a la destrucción masiva de infraestructuras, hogares y servicios básicos y el estrés psicológico de la población hay que añadir la amenaza del hambre: nuestros equipos sobre el terreno han recogido numerosas evidencias sobre el desabastecimiento de los mercados, la presencia de explosivos en campos de cultivo o la destrucción de sistemas de riego”.

Acción contra el Hambre recalca que 2,8 millones de sirios dejaron su hogar huyendo de la violencia en 2017 y que el llamamiento humanitario para 2018 es un 4,7% mayor que el del año pasado, pero hasta ahora sólo se ha cubierto un 5%.