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El Tribunal Europeo de Derechos Humanos contradice a la justicia española y considera desproporcionada la multa que se le impuso a Enric Stern y a Jaume Roura, de 2.700 euros a cada uno a cambio de no entrar en prisión, por quemar en Girona en 2007 una foto gigante de los Reyes.

Considera la justicia europea que esa sentencia constituyó “una injerencia en la libertad de expresión que no fue proporcionada con el fin perseguido”.

Por ello, la Corte europea, condena a España a indemnizar a los demandantes con la misma cantidad que pagaron de multa, además de otros 9.000 euros en concepto de gastos y honorarios.