Compartir

Las autoridades siguieron a Ana Julia Quezada hasta un pozo, del que habría sacado el cadáver para introducirlo en el maletero de su coche, según informan distintos medios. Ana Julia despertó las sospechas de los investigadores casi desde el principio.

En el momento de la detención se puede apreciar a la sospechosa gritando: “¡No he sido yo!”.