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El 26,8% de los jóvenes que han estudiado un máster universitario cobra menos de mil euros al mes en España, mientras que sólo una minoría que apenas llega al 40% consigue ingresar más de 1.600, lo que significa que buena parte de ellos debería trabajar al menos cinco meses sólo para recuperar la inversión que hicieron para costear sus estudios de posgrado.

Así se desprende del 'Barómetro de empleabilidad y empleo de los universitarios' elaborado por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y la Obra Social 'la Caixa', que junto a la Cátedra Unesco de Gestión Política Universitaria han recopilado datos para analizar la situación laboral de los jóvenes egresados con máster.

Si se tiene en cuenta que en la Comunidad de Madrid -de las regiones más caras junto a Cataluña- los precios de un posgrado universitario ronda los 5.000 euros, estos jóvenes deberían dedicar su salario de al menos cinco meses sólo para compensar lo que invirtieron en su formación, con excepciones tanto por arriba como por abajo y dependiendo de cada comunidad.

No obstante, los estudiantes de máster tienen una mejor inserción laboral y sus perspectivas profesionales son considerablemente buenas, según el estudio. Eso sí, más del 30% considera estar trabajando en un ámbito que poco o nada tiene que ver con su formación, mientras que tres de cada 10 se creen sobrecualificados para el empleo que desempeñan.

El estudio fue realizado entre 6.738 estudiantes de 50 universidades españolas -tanto públicas como privadas- con un máster universitario estudiado en el curso 2013-2014, es decir, que la situación que reflejan es pasados ya cuatro años después de haber concluido su formación.

El presidente de los rectores españoles y rector de la Universidad de Lleida, Roberto Fernández, explicó este miércoles en una rueda de prensa celebrada en el 'CaixaFórum' de Madrid que el propósito de la Universidad es “formar a los estudiantes para su proyecto vital” basándose en un “proyecto profesional”.

NEPOTISMO EN EL PRIMER EMPLEO

En este sentido, dijo que es “extraordinariamente preocupante” que las universidades españolas sean “capaces” de formar a los universitarios “bastante bien” pero que, más tarde, el mercado laboral “no sea capaz de absorberles” y se marche su “talento”. Por eso defendió adaptar los planes de estudio de los grados y aumentar los másteres, así como impulsar la formación en idiomas o ampliar las “prácticas en empresas”.

Otra de las conclusiones del informe, según expuso el profesor Francisco Michavila, director del Observatorio de Empleabilidad y Empleo Universitario, entre los principales motivos por el que los estudiantes encuentran su primer empleo tras el máster están “las relaciones personales”, algo que “no debería ser así” pero que refleja que ante la escasez de ofertas sigue primando el nepotismo.

EL EXPEDIENTE PIERDE PESO

Pese al panorama expuesto sobre los estudiantes de posgrado, la satisfacción con estos estudios entre los estudiantes es buena y más del 90% volvería a hacerlo, ya que, entre otras razones, es el cuarto factor más requerido por las empresas y empleadores para contratar a una personas.

Sin embargo, una de las principales novedades de este barómetro es que el expediente académico ha perdido bastante peso a la hora de contratar, ya que se encuentra entre los factores menos requeridos junto al dominio de las TIC y redes sociales.