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El Príncipe Enrique de Dinamarca, conde de Monpezat y esposo de la reina Margarita II, falleció anoche a los 83 años de edad. El monarca danés llevaba alejado de la vida pública un año debido a una demencia que posteriormente provocó el deterioro de su estado de salud.

Así lo hizo saber la casa real danesa a través de un comunicado oficial publicado en su web: “Su alteza real, el Príncipe Enrique, murió el martes 13 de febrero a las 23:18 (hora local) en el castillo de Fredensborg”.

El deterioro de su estado de salud fue provocado también por un tumor benigno que le diagnosticaron hace dos semanas y por el que no fue ingresado hasta que contrajo una enfermedad en un viaje privado a Egipto. Una vez en el hospital, fue trasladado a Fredensborg para que pasase sus últimos días.

Al miembro de la Casa Real de Dinamarca se le recordaba por ser un hombre “conflictivo” y “provodador”, además de ser considerado como el “príncipe rebelde” que sentía un complejo de inferioridad con respecto a su esposa Margarita cuando ésta fue proclamada Reina. Desde entonces, tuvo que afrontar compromisos oficiales en los que le fue difícil justificar la ausencia de su marido, como por ejemplo su negativa a acompañar a su mujer a la boda de Guillermo y Máxima de Holanda.

Ahora, tras su fallecimiento, queda la duda de conocer si su familia decide que sus restos descansen en la catedral de Roskilde, donde se encuentran enterrados los restos de los monarcas daneses y sus respectivos consortes.