Compartir

El lunes, el conserje de un inmueble de Castro Urdiales (Cantabria) encontró, de manera fortuita, un cadáver momificado y “totalmente gris“, mientras hacia su ronda por los sótanos del edificio.

Santiago Cabezas, conserje del edifico La sirena, situado en la Avenida de Ataúlfo Argenta, pasó por delante de uno de los trasteros del inmueble y se sorprendió al encontrar la puerta entreabierta. “No es la primera vez que entra gente ajena a la urbanización al sótano con la intención de robar. Fuerzan la puerta y se llevan lo que encuentran, y no me extrañó mucho. Por eso entré a ver qué habían hecho”, comentó Cabezas al 'El Diario Montañés'. Allí descubrió un cuerpo tendido sobre la cama.

Aparentemente, el cadáver no presentaba signos de violencia; “parecía como si se hubiera quedado dormida porque estaba tapada casi hasta arriba“. “No creo que sea una muerte violenta, porque la puerta estaba cerrada por dentro”, prosiguió Cabezas. Para el conserje, la hipótesis más factible es que alguien había forzado la puerta con la intención de robar y se encontró con el cuerpo momificado. “Aunque la cara era más parecida a la de un niño“, se trataba de una persona adulta, aunque no pudo precisar si se trataba de un hombre o una mujer.

Fue Cabezas quien dio el aviso a la Guardia Civil, quienes confirmaron que el trastero está vinculado a una casa del edificio que fue adquirida  por un matrimonio de Madrid, aunque el habitáculo sigue perteneciendo a sus antiguos propietarios.

Hasta el lugar de los hechos se acercó personal judicial para instruir diligencias antes de dar la autorización a la empresa funeraria para trasladar el cuerpo, que será sometido a pruebas forenses.