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España ha perdido más de 700.000 habitantes en el último lustro, lo que supone más población que la que tiene la ciudad de Sevilla. A la vez, en los años más duros de la crisis económica bajó intensamente el porcentaje de población extranjera.

Estas son algunas de las conclusiones del informe 'Evolución de la estructura demográfica en España', publicado por EAE Business School, que analiza los retos y las contradicciones de una creciente pirámide invertida poblacional.

De seguir esta tendencia, en 2030 vivirán en España menos de 46 millones de personas, y en 2065 apenas 41 millones, que será la misma cantidad de población que había en 2001.

Fenómenos como la creciente precarización de la estructura ocupacional agravan todavía más el problema de la pirámide invertida, mientras desde 1991 la esperanza de vida en el conjunto del país se ha incrementado en más de seis años. Esto significa que en el año 2050 habrá 76 jubilados por cada 100 habitantes en edad de trabajar.

Según el estudio, en el año 2050, junto a Japón, España presentará los indicadores de dependencia de personas mayores de 65 años y potenciales trabajadores más elevados del mundo.

El trabajo arroja otras conclusiones, como que la población española alcanzó su máximo en 2012, con 47.265.321 habitantes, de los que 41.529.063 eran españoles y el resto, 5.733.258, extranjeros (el 12,14% de la población). En 2015, de las más de 343.000 personas que emigraron con destino al extranjero, casi 100.000, eran españoles.

Además, las mujeres españolas tienen su primer hijo, de media, superados los 31 años, mientras que en los años 70 la media era 25 años.