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El aumento global del nivel del mar se acelera un poco más cada año y a finales de este siglo podría triplicar la tasa actual y elevarse 65 centímetros más por la fusión de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida, lo que supone una amenaza a ciudades costeras.

Ésta es la conclusión principal de un estudio realizado por seis investigadores estadounidenses, publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' y basado en 25 años de datos satelitales.

El estudio indica que la subida media del nivel del mar entre 1993 y 2017 fue de tres milímetros al año (7,5 centímetros en 25 años), y que esa tasa podría elevarse a 10 milímetros anuales o incluso más en 2100, de manera que el aumento desde ahora hasta finales de siglo rondará los 65 centímetros.

“Esta aceleración, impulsada principalmente por el derretimiento acelerado en Groenlandia y la Antártida, tiene el potencial de duplicar del aumento del nivel del mar en 2100 en comparación con las proyecciones que suponen una tasa constante”, apunta Steve Nerem, del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales (Cires, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos.

Nerem, que también es profesor de Ciencias de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Colorado en Boulder, apunta que “es casi seguro que es una estimación conservadora”. “Nuestra extrapolación supone que el nivel del mar continuará cambiando en el futuro como lo ha hecho en los últimos 25 años”.

Los autores indican que si el nivel del mar se eleva a 65 centímetros en 2100 habrá “problemas significativos” en ciudades costeras.

'EXPANSIÓN TÉRMICA' DEL MAR

Las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra suben la temperatura del aire y el agua, lo que provoca que el nivel del mar aumente de dos maneras. En primer lugar, el agua más caliente se expande; esa 'expansión térmica' de los océanos ha contribuido a la mitad de los 7,5 centímetros de incremento del nivel medio global del mar en los últimos 25 años. En segundo lugar, la fusión del hielo de la tierra fluye hacia el océano, lo que eleva el nivel marino en todo el mundo.

Estos incrementos se registraron utilizando mediciones de altímetro por satélite desde 1992 con varias misiones satelitales de Europa y Estados Unidos (Topex/Podeidon, Jason-1, Jason-2 y Jason-3).

Sin embargo, detectar la aceleración en la subida del nivel del mar es un desafío en un registro tan largo porque episodios naturales como las erupciones volcánicas pueden crear variabilidad. Por ejemplo, la erupción del Monte Pinatubo (Filipinas) en 1991 disminuyó el nivel medio del mar justo antes del lanzamiento del satélite Topex/Poseidon.

Además, el nivel global del mar puede fluctuar por patrones climáticos como 'El Niño' y 'La Niña', que influyen en la temperatura de los océanos y en las precipitaciones del planeta.

Nerem y sus colegas utilizaron modelos climáticos para tener en cuenta esos efectos naturales y determinar la tasa subyacente del nivel del mar y su aceleración en el último cuarto de siglo. También utilizaron los datos de la misión del satélite Grace para determinar que la subida del nivel marino se debe principalmente a la fusión del hielo en Groenlandia y la Antártida.

“Este estudio destaca el importante papel que pueden desempeñar los registros de satélites en la validación de las proyecciones del modelo climático”, apunta John Fasullo, climatólogo del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR; por sus siglas en inglés), de Estados Unidos.