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Según informaron fuentes policiales, durante la investigación, iniciada a mediados de junio de 2017, los agentes corroboraron que el detenido se autodefinía como un integrante más en la distancia de la citada organización terrorista, apoyando la comisión de atentados para la consecución de los objetivos marcados por ésta.

El detenido, de nacionalidad marroquí y de 45 años, se encontraba en un avanzado proceso de radicalización debido al consumo progresivo de vídeos y documentos propagandísticos de la organización. De hecho, ante la imposibilidad de viajar a Siria debido al actual control fronterizo por los países limítrofes, había llegado a exponer públicamente que “el que pueda hacer algo que lo haga, al que no le dejen irse a Siria que mate a seis o siete españoles”.

Asimismo, elogiaba los atentados cometidos en Barcelona y Cambrils el pasado verano, manifestando que si él tuviese una furgoneta grande haría lo mismo que “los hermanos” que atentaron en el mes de agosto en Las Ramblas.

Muy reservado, para evitar levantar sospechas se jactaba de no llevar barba, vestir pantalón corto y no acudir a la mezquita a rezar, todo ello de acuerdo al concepto que se conoce como 'taqiyya', un principio que justifica llevar una vida alejada de los preceptos islámicos en una sociedad no islamizada con el fin de atacarla desde dentro.

El arrestado buscaba alejarse de la imagen prototípica de un fundamentalista islámico para pasar desapercibido, estrategia que acompañaba con otras medidas de seguridad en materia de telefonía móvil o al conducir, realizando maniobras evasivas para evitar que se detectase su recorrido o los lugares donde iba.

En su pretensión de autoadoctrinarse, visionaba de manera reiterada vídeos en los que se observaba a yihadistas combatiendo en Siria -según él, mártires que “se han ganado el cielo“, así como ejecuciones perpetradas por niños con cánticos en los que se ensalza la lucha violenta en nombre de Allah. Compartía estos vídeos con personas de su entorno, invitando en ocasiones a algunas de ellas a que le acompañasen a Siria a unirse a Daesh y prometiendo que él pagaría el viaje de los dos.

La operación, que continúa abierta, se ha desarrollado bajo la supervisión del Juzgado Central Instrucción Número 4 y la coordinación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.