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El depuesto presidente de la Genaralitat, Carles Puigdemont, vuelve a poner entre la espada y la pared al Parlament Catalán, después de que ayer pidiera amparo a la cámara para su investidura presencial.

El cesado presidente registró un escrito en el Parlament, en el que solicitó estar presente durante la investidura sin ser detenido por las autoridades. En el mismo, Puigdemont hace hincapié en su “derecho a asistir a los plenos y votaciones” y en su “inmunidad” para no ser detenido salvo en caso de “delito flagrante“. 

También exige que “como máxima autoridad de la Cámara, adopte las medidas necesarias para salvaguardar los derechos y prerrogativas del Parlament y del conjunto de sus miembros“, tal y como informa 'El Mundo'. 

Roger Torrent, actual presidente del Parlamento de Cataluña  se ve así sumido en una encrucijada. Si actuase de acuerdo con la ley, podría desconvocar el Pleno para proponer un nuevo candidato o por el contrario, mantener la convocatoria del Pleno, para después levantar la sesión a la espera de que el Alto Tribunal se pronuncie definitivamente sobre la candidatura de Puigdemont en el plazo aproximado de 10 días.

Torrent puede también mantener el pleno y delegar en la mayoría parlamentaria la decisión de de seguir adelante con la investidura o aplazarla.

Torrent deberá tomar una decisión.