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El portavoz del Gobierno y ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, admitió en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el Ejecutivo “contempla todas las hipótesis”, incluida que Puigdemont pueda ser propuesto como candidato a la investidura pese a estar fuera de España.

Sin embargo, Méndez de Vigo no quiso anunciar lo que haría el Ejecutivo central en ese caso y cómo lo impediría. Dijo que por ahora se trata de “especulaciones” y recomendó “tranquilidad” porque “la legalidad tiene que cumplirse y se cumplirá”.

“La legalidad se va a cumplir y el Gobierno está ejerciendo en estos momentos las competencias que le otorga el 155″, dijo. “No existe posibilidad alguna política alguna de tomar decisiones al margen de la legalidad”.

Méndez de Vigo fue más cauto que en otras ocasiones y ni siquiera descartó que pueda convocarse esa investidura a través de una pantalla de plasma. De hecho, recordó a través del refrán que “los hombres somos los únicos animales que tropezamos dos veces en la misma piedra” y ahora toca “demostrar que eso no es así”.

Recalcó que “el Gobierno no va a consentir ninguna ilegalidad” porque las normas en este punto “están meridianamente claras y el informe de los letrados del Parlament dice cuál es la interpretación correcta” sobre una investidura telemática.

Por ello, emplazó a Puigdemont a abandonar su propósito de ser presidente de la Generalitat desde Bruselas y le llamó a “rendir cuentas ante la Justicia como cualquier otro ciudadano” porque es “no hay nada en su adn que le distinga de otra persona y sustraerse de la acción de la Justicia yendo a otro país es inmoral”.

El ministro de Deportes recurrió a una metáfora futbolística para recordar que los penaltis se tiran a 11 metros de distancia de la portería y Puigdemont no puede pretender lanzarlos “a cuatro metros” o que los demás “tiren a veinte metros” por el mero hecho de que es lo que le conviene personalmente.

Sobre el rechazo de Ciudadanos a prestar un diputado al Partido Popular para que tenga grupo parlamentario propio en Parlamento de Cataluña, criticó que “no se entiende” porque así sólo consigue que haya menos voces en defensa del constitucionalismo.