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Las mujeres obesas tienen 12 veces más posibilidades de sufrir un cáncer que las que tienen un peso normal, mientras que los hombres obesos doblan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad, según un estudio liderado por el Hospital del Mar de Barcelona que ha analizado a más de 54.000 personas de siete comunidades autónomas durante 10 años .

El estudio FRESCO (Función de Riesgo Española de acontecimientos Coronarios y Otros), en el que también han participado diferentes grupos de investigación de Girona, Reus (Tarragona), Palma de Mallorca, Zaragoza, Murcia, Pamplona, Sevilla y Talavera de la Reina (Toledo), concluye que la epidemia de la obesidad golpea más a las mujeres.

Así, las mujeres obesas tienen cinco veces más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular y 12 veces más posibilidades de desarrollar un cáncer que las que tienen un peso normal. Si tienen sobrepeso, aunque no lleguen a la obesidad, se mantiene un incremento del riesgo del doble de posibilidades en el caso de las patologías cardiovasculares, y cuatro veces más en las oncológicas.

La influencia del peso en la salud masculina se mantiene en una escala inferior. Así, la obesidad multiplica por dos las posibilidades de desarrollar algún tipo de cáncer, pero no influye de forma significativa en el caso de las enfermedades cardiovasculares.

“Cualquier incremento del índice de masa corporal por encima de los niveles recomendados supone un incremento proporcional del riesgo de acontecimientos adversos para la salud”, recordó la doctora Maria Grau, una de las autoras de la investigación, quien consideró que los resultados de la misma son “muy preocupantes”.

De la misma forma se manifestó el doctor Jaume Marrugat, investigador principal de este estudio, quien agregó que hay que “buscar estrategias para el desarrollo de actividades de promoción de una dieta saludable, la realización de actividad física, el cribado de enfermedades y establecer políticas de prevención que afecten al conjunto de la población, para ayudar a disminuir la prevalencia de la obesidad”.

En este sentido, subrayó que “las mejoras en los factores de riesgo cardiovascular logradas en los últimos 20 años quedan dramáticamente neutralizadas por la epidemia de la obesidad”.

Por su parte, el doctor Albert Goday, endocrinólogo del Hospital del Mar, aseveró que “nadie está obeso porque quiere”. “La obesidad es una condición médica potencialmente grave que condiciona, en personas aparentemente sanas, un incremento del riesgo de muerte por diversas causas”, afirmó.

Esta situación, continuó, “va más allá de un problema estético y obliga a adoptar medidas preventivas y de tratamiento que no siempre son fáciles de seguir”. A pesar de ello, apuntó que si el paciente obeso “es capaz de bajar su grado de obesidad, el riesgo de muerte disminuye”. Para conseguirlo, la mejora de los estilos de vida es la base del tratamiento, modificando hábitos dietéticos e incrementando la actividad física. Pequeñas reducciones de peso producen grandes beneficios para la salud. En este sentido, en el caso de un país con una esperanza de vida media de 80 años, como España, las personas con algún tipo de sobrepeso que a los 40 años pierdan cinco kilos y no lo recuperen, reducirán un 20% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Entre las mujeres, esta reducción también hará bajar otro 20% el riesgo de morir por cáncer.

De las más de 54.000 personas que han participado en el estudio, hombres y mujeres de 35 a 79 años, más de 25.000 tenían sobrepeso y 15.000, obesidad. Por lo tanto, solo el 26% tenían un peso considerado normal (por debajo de 25 puntos del índice de masa corporal, IMC).

Es la primera vez que en España se analiza a un grupo de esta magnitud, descartando los posibles efectos de otras patologías vinculadas al peso, como la hipertensión, la diabetes o la hipercolesterolemia.