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La dirección nacional de Ciudadanos sitúa en el 87% la fidelidad de sus votantes en Cataluña, ya que 9 de cada 10 personas que votaron a esa formación en las elecciones de 2015 volvió a hacerlo en las del pasado 21 de diciembre. Calcula que captó 170.000 votos procedentes del PP y 95.000 del PSC, además de 150.000 abstencionistas y 17.000 nuevos votantes.

Así consta en el informe de 37 páginas elaborado por el Comité Electoral y evaluado por la Comisión Ejecutiva de Ciudadanos, que analiza la victoria de Inés Arrimadas, con un total de 1.109.732 votos, el 25,3% del total, que se tradujeron en 36 escaños, 7 más que la suma del PSC, Catalunya en Comú-Podem y PP.

El crecimiento de la formación en votos, subraya el informe, es del 42% respecto de las anteriores elecciones de 2015, y del 235% respecto de las de 2012. Ese incremento ha sido del 56% en Gerona, del 46% en Lérida, el 41% en Tarragona y el 40% en Barcelona, curiosamente la provincia en la que menor es ese crecimiento a pesar de ser la cuna de sus principales dirigentes y del propio partido. Ese amplio y equilibrado crecimiento indica a Ciudadanos la “transversalidad territorial” de su mensaje.

Ciudadanos fue el partido más votado en las provincias de Tarragona (27,3%) y Barcelona (26,4%), y el primero constitucionalista en Gerona (19,5%) y Lérida (17%). Además, fue primera fuerza en 12 de las 15 ciudades más pobladas de Cataluña: Santa Coloma de Gramanet, Tarragona, Cornellà de Llobregat, Hospitalet de Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Reus, Badalona, Mataró, Terrassa, Sabadell, Lérida y Barcelona.

Subraya su fidelidad de voto, el 87%, sobre la premisa de que su electorado fue “en masa” a las urnas y es el partido no independentista que menos electores ha enviado a la abstención. Ha sido también el que más votos ha captado de otras formaciones y, a falta de confirmarlo con estudios poselectorales, cree que unos 170.000 del PP y unos 95.000 del PSC.

Tan importante como eso, subraya que ha sido la opción preferida por quienes no votaron en 2015 pero sí lo hicieron en diciembre, y que unos 150.000 abstencionistas de entonces y unos 17.000 nuevos votantes optaron por la papeleta naranja.

Entre los factores que propiciaron la victoria, la dirección de Ciudadanos subraya que el partido estaba “preparado para el reto” electoral con previsión suficiente para concurrir a esos comicios, contaba con “la mejor candidata”, con un mensaje “claro” liderando la oposición al separatismo, hizo una campaña de movilización de sus electores con una imagen “innovadora y moderna” y supo exponer un “nuevo proyecto nacional y europeísta”.

En los elementos “a mejorar para seguir creciendo”, Ciudadanos señala tener una mayor presencia territorial en zonas que no se pudieron visitar durante la campaña y “especialmente potenciar zonas rurales y pequeños municipios”. También potenciar a lo largo de la legislatura las propuestas sociales que quedaron solapadas por el desafío separatista, y trabajar para lograr una ley electoral “en la que el voto de todos catalanes valga lo mismo piensen lo que piensen”.