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El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, reiteró este viernes la imposibilidad de formar un gobierno constitucionalista en Cataluña debido al “hundimiento” del PP y del PSC y a la “maldita” ley electoral que no es proporcional al traducir los votos en escaños. Ese hundimiento, aseguró, es un síntoma del “fin de ciclo” del bipartidismo.

Al hacer balance del año en rueda de prensa en el Congreso de los Diputados, Rivera subrayó que el desafío independentista es el “principal problema” de España y el mayor reto al que se enfrenta desde el intento de golpe de Estado de 1981.

Considera que Ciudadanos ha estado “a la altura de las circunstancias” y ha cumplido con su promesa de ganar en votos y en escaños a los separatistas, pero debido al “hundimiento” de los otros partidos constitucionalistas y a la “maldita” ley electoral no se puede formar un gobierno alternativo al independentismo, que cuenta con mayoría absoluta de escaños.

Rivera cree que ese hundimiento es un síntoma más del “fin de ciclo” del bipartidismo, el “fin de una etapa política” marcada por la alternancia del PP y del PSOE con el apoyo de partidos nacionalistas.

La presente legislatura es “de transición entre lo viejo y lo que está por venir”, y hay que verla como una “oportunidad” de aprovechar desde la oposición toda posibilidad de acometer cambios y reformas, pero sabiendo que en muchos ámbitos hay un “bloqueo permanente” de esos dos grandes partidos.

PP y PSOE, aseguró, en el “momento más decisivo han fallado” y no han tenido “ni fuerza ni convencimiento para estar a la altura”, impidiendo con ello que ahora Inés Arrimadas pueda estar negociando un gobierno constitucionalista en Cataluña.

Se mostró convencido de que “tarde o temprano” los independentistas intentarán formar gobierno y habrá que estar “muy atentos” por si intentan de nuevo “pisotear” los derechos de los catalanes.

Aunque meses atrás Ciudadanos intentó impulsar una moción de censura contra el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, con pocas posibilidades de salir adelante, Rivera diferenció aquella situación de la que afrontaría Arrimadas en caso de someterse a una investidura.

En aquel momento, recordó, el PDECat se estaba rompiendo con varias dimisiones y había “alguna posibilidad” de sacar adelante esa moción, a la que el PP y el PSC se negaron. Pero ahora los independentistas suman 70 escaños frente a los 65 de los constitucionalistas, incluyendo ahí a Podemos, que es “mucho sumar”.

La próxima batalla de Ciudadanos será intentar presidir la Mesa del Parlamento de Cataluña, dada su victoria y que no va a poder gobernar, y aspira además a una “presencia importante” de partidos constitucionalistas en ese órgano de gobierno de la Cámara que debe interpretar el Reglamento.

Rivera alertó de que “no es legítimo” pretender presidir un Parlamento o un Gobierno estando imputado por la comisión de varios delitos, entre ellos malversación de fondos públicos o sedición. Por tanto, ni Carles Puigdemont, ni Oriol Junqueras ni Carme Forcadell son el futuro de Cataluña, no ya solo por su situación procesal sino porque políticamente están “inhabilitados”.

Tras el hundimiento del bipartidismo tradicional, ni el populismo ni el nacionalismo pueden ser la alternativa, aseguró.