Compartir

Las empresas españolas son más optimistas sobre la marcha de sus negocios en 2018 que el conjunto de sus homólogas de la Unión Europea, según los resultados de la Encuesta de Perspectivas Empresariales, coordinada por Eurocámaras y en la que colabora la Cámara de Comercio de España. En la encuesta, realizada en la segunda quincena de septiembre, han participado más de 3.300 empresas españolas.

Por el contrario, las empresas catalanas son más pesimistas que las del conjunto de España y en todas las variables analizadas – ventas nacionales, exportaciones, inversión y empleo- los empresarios catalanes tienen peores perspectivas que la media española. Así, el saldo neto de empresas catalanas (diferencia entre el porcentaje de empresas que prevé aumento y el que estima disminución) respecto a las ventas en el mercado interior en 2018 es 26 puntos inferior al conjunto de España (14 frente a 40); en inversiones la diferencia es de 23 puntos (5 frente a 28), en exportaciones de 23 (24 frente a 47) y en empleo de 15 puntos (7 frente a 22).

POR ENCIMA DE LA MEDIA EUROPEA

En todas las variables analizadas – ventas nacionales, exportaciones, inversión y empleo- las perspectivas de los empresarios españoles son mejores que la media europea. Destacan las exportaciones, variable en la que el saldo neto de las empresas españolas es 17 puntos superior al de las empresas europeas.

Con respecto a los resultados de 2017, las perspectivas de las empresas españolas para el próximo año se mantienen estables. Destacan las expectativas sobre ventas interiores, que mejoran 2 puntos respecto a las registradas en 2017, mientras se mantienen sin cambios las perspectivas del tejido empresarial español sobre ventas exteriores y empleo. Sólo en inversión se detecta una ligera reducción de 4 puntos en el saldo de las previsiones de 2018 respecto a las del año anterior.

A la luz de los datos de esta encuesta, 2018 será otro año positivo para la economía española. No obstante, la Cámara de España prevé un menor dinamismo en el avance del PIB, concretamente un incremento del 2,4%, debido a la permanencia de algunas incertidumbres internas y externas, y al agotamiento paulatino de ciertos estímulos a la actividad productiva.