Compartir

Durante la dictadura argentina, Alfredo Astiz (Ángel de la muerte), Jorge Acosta (el tigre) y Ricardo Cavallo (Sérpico), destacaron por la brutalidad de los métodos que empleaban contra sus víctimas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Ahora, un tribunal ha condenado a estos tres hombres a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el régimen.

A lo largo de la causa, ESMA III, la más grande abierta en el país sudamericano, se han investigado crímenes que afectaron a 7889 víctimas. Los tres han sido condenados por privación ilegítima de la libertad e imposición de tormentos a perseguidos políticos, entre otros delitos.

La causa se abrió en noviembre de 2012 e investigó los siniestros métodos empleados en la ESMA, entre los que destacaban los vuelos de la muerte, donde presos eran drogados y lanzados desde un avión sobre el océano a cientos de kilómetros de la costa.

Por primera vez, han sido juzgados 8 personas por su implicación directa con estos vuelos. Entre ellos, destaca Julio Alberto Poch, ex piloto, detenido en 2009 en nuestro país.