Compartir

La Comunidad de Madrid ha aprobado un nuevo Protocolo de Marco de Regulación para medir y evitar el exceso de dióxido de nitrógeno en la zona que abarca desde el centro hasta las ciudades y pueblos cercanos a la capital.

Una de las claves que recoge esta renovación es la limitación de velocidad en carreteras ajenas a la gran ciudad. Hasta el momento ha sido el Ayuntamiento dirigido por Manuela Carmena el que ha regulado la circulación de la M-30 hacia dentro y el aparcamiento en la misma zona, pero a partir de ahora será la Comunidad la que controlará la velocidad en M-40 y M-50 en situaciones de alta contaminación.

Las medidas, más o menos restrictivas dependiendo de la decisión tomada por cada municipio, llegarán a reducir a 90 o incluso 70 km/h la circulación en ambas carreteras de circunvalación.

Dichas restricciones, que serían las más radicales, tan solo se ejecutarán si se llega al Escenario 4 de Alerta. Esto también implicaría el aconsejar al sector privado para reducir las emisiones y hacer sus procesos de producción y ejecución.

La nueva reforma contará con tres niveles de actuación: Información y Preaviso, Aviso, y Alerta y añade que todas las ciudades de la región mayores de 75.000 habitantes tendrán que redactar su propio plan.