Compartir

“He matado a mi hija”. Así confesaba Mihail, un recolector de naranjas rumano de Alzira (Valencia), el asesinato de su hija tras enterarse de los trámites de separación que su exposa quería llevar a cabo. Instantes después de haber acabado con la vida de la menor, trató de suicidarse sin éxito hasta en dos ocasiones.

Al parecer la madre de la niña fallecida habría amenazado con dejar a Mihail, quien respondió amenazando con el chantaje de hacer daño a la menor. La discusión familiar pudo haber sido clave.

El alcalde del municipio, Diego Gómez, se ha mostrado conmocionado y ha decretó un día de luto. Este mediodía se ha llevado a cabo un minuto de silencio. Ahora el Consistorio estudia cómo ayudar a Victorina, madre de la niña difunta.

También ha condenado los hechos el presidente de la Comunidad Valencia Ximo Puig: