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El Consejo de Seguridad de
la ONU ha aprobado por unanimidad un endurecimiento de las sanciones contra el
régimen norcoreano, como castigo por la última prueba nuclear que ha llevado a
cabo Pyongiang. Entre las medidas adoptadas, se incluyen limitaciones sobre sus
importaciones de petróleo y derivados y se prohíben sus exportaciones de textiles.

Una vez más, EEUU ha sido la
impulsora de esta propuesta que inicialmente contemplaba sanciones más duras, y
que, en definitiva, pretende acorralar económicamente al país de Kim Jon Un pero,
finalmente,  Rusia y China, principal aliado y
socio comercial del régimen norcoreano, han conseguido rebajarla con
su derecho a veto.

Pese a la relajación de las
medidas, la embajadora de EEUU ante Naciones Unidas, Nikki Haley, se ha mostrado
satisfecha al tiempo que ha señalado que “no estamos buscando la guerra”.

Los principales aliados de
Washington en Naciones Unidas, Japón y Corea del Sur, han celebrado el voto
unánime del Consejo y se han mostrado dispuestos a incrementar la presión si el
régimen norcoreano sigue adelante con su agresiva carrera armamentística.