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De esta manera se dejó atrás el conocido código CCC (de 20 dígitos) para
pasar a añadir cuatro más. Quienes tengan dudas sobre cuál es su código IBAN
(que es el único que les va a servir para llevar a cabo operaciones de pago o
cobro) pueden hacer el cálculo del código IBAN de una forma sencilla y a través de
Internet.

Lo único que se requiere es acudir a la página de una entidad bancaria,
buscar la pestaña en la que dan esa opción e introducir cuatro datos básicos de
la cuenta en cuestión, que son: la entidad, la oficina, el DC y el número de
cuenta. Efectivamente, los dígitos que se empleaban con anterioridad. Y, con
estos, se puede saber el IBAN actual. La operación apenas lleva unos minutos y
abre todo un mundo de posibilidades.

La creación del IBAN nació de la idea de que las diferentes entidades
pudieran llevar a cabo transferencias entre bancos de la Unión Europa de una
manera más sencilla. Siendo así ahora se cuenta con una normativa muy similar
para todos los países implicados, lo que afecta a que las transferencias y los
pagos se puedan llevar a cabo de una manera similar y aplicando tarifas
parecidas. Se puede decir que se respondió a una necesidad creada con el mismo
marco común en Europa puesto que cuando se llevaban a cabo pagos
internacionales resultaba muy difícil saber en qué país se había abierto la
cuenta en cuestión.

A través de la SEPA (Single Euro Payments Area o Zona Única de Pagos), que
establece unos requisitos para poder operar, como contar con IBAN y BIC, se
consigue que las domiciliaciones, los pagos con tarjeta o las transferencias
sean igual de sencillas tanto si se opera a nivel nacional como internacional.
Es la manera que se ha encontrado para conseguir eliminar barreras entre estos
países. Y aunque el cambio resultó algo complicado al principio la realidad es
que el sistema del IBAN ofrece unas cuantas ventajas, además de las ya
mencionadas.

Por un lado, se consiguen reducir gastos en los pagos transfronterizos, bien
empleando transferencias o tarjetas. También sirve para otorgar una mayor
protección a los usuarios. Por supuesto, se ha conseguido una mayor agilidad y
seguridad en los pagos, al centralizar en una única cuenta todas las
operaciones en euros dentro de la zona denominada SEPA. Y, por último, se
evitan errores porque, tal y como se ha creado el nuevo código, todos los datos
del usuario siempre son los correctos y se muestran completos.

El mencionado código BIC (Bank Identifier Code) actúa como complemento del
IBAN y sirve para identificar al banco beneficiario cuando se lleva a cabo una
transferencia.