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Pasos para poner en venta una vivienda

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Es por ello que a menudo los futuros vendedores se sienten desorientados y
acuden desde un primer momento a empresas de gestión inmobiliaria como Solvia,
Look & Find o Housell. Se trata de
compañías que se encargan de todas las gestiones; algunas a cambio de una
comisión, otras por un único pago fijo de servicio (como Housell). Si bien
contratar estos servicios se antoja una buena idea para ahorrar tiempo y
esfuerzo, conviene tener claros los pasos fundamentales a la hora de poner a la
venta nuestra casa.

Antes que nada, debemos llevar a cabo una tasación del inmueble. Para ello
contamos con entidades homologadas por el Banco de España que realizan
valoraciones oficiales. También con otras que ofrecen estimaciones gratuitas a
través de portales online. Sea como sea, los principales criterios para
establecer el coste son, entre otros: el precio del suelo, la rentabilidad de
la vivienda, la oferta y la demanda, y la ubicación de la casa. De esta forma,
en aquellas provincias donde el número de interesados supera al de construcciones
a la venta, los precios son más elevados. Asimismo, la cercanía de servicios
públicos, transporte o zonas de interés turístico y cultural revalorizan el
inmueble.

Una vez seleccionado el precio ha llegado el momento de publicitar nuestra
casa. Una solución nos la ofrecen distintas páginas web especializadas en el
mercado inmobiliario. Vibbo, Idealista y Fotocasa son algunas de ellas. Se
caracterizan por emplear una interfaz muy intuitiva y combinar texto, imagen e
incluso videos para atraer al futuro comprador. Este podrá acceder a nuestra
vivienda empleando un motor de búsqueda sencillo y por criterios (precio,
ubicación, tipo de inmueble, etc.). Con todo, hay que tener en cuenta algunas
consideraciones en relación a la redacción del anuncio: componer un titular
conciso, breve y claro; incluir las características y ventajas principales de
la vivienda, no mentir en la descripción ni emplear fórmulas evidentemente
comerciales; apelar a lo emocional y no olvidar incluir un correo o teléfono de
contacto. Otro aspecto a cuidar son las fotografías, orientadas a ilustrar
fielmente el estado interior y exterior del piso. Además, podemos añadir
información extra de la mano de un mapa de ubicación o de un video que recree
una visita a nuestro hogar.

Por último, el vendedor debería conocer los impuestos y gastos adicionales
que conlleva la operación. Entre ellos encontramos la plusvalía de Hacienda
(IRPF), que oscila entre el 21% y el 24%. En este sentido, la ganancia no se
debe tributar si vendemos la casa por un precio menor al original. Por otro
lado, aparece la plusvalía municipal, que se pagará al ayuntamiento. Para
finalizar, hay que tener en cuenta los gastos de subrogación de la hipoteca,
así como los pagos destinados a dejar la vivienda libre de cargas (pagos de
comunidad, IBI, tasas de basura, derramas, etc.).