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Sergio, el joven de 23 años que empapeló la ciudad de Murcia en busca de la chica de la que se enamoró en el tranvía, ha obtenido respuesta.

En su carta, que se convirtió rápidamente en viral, el joven describía el momento en que la vio junto a sus amigas y se dio cuenta de que no podía dejar de mirarla. Cuenta, en varias entrevistas, que se enamoró nada más verla, aunque su iniciativa ha generado mucha controversia. 

Muchos lo veían como una gran prueba de amor, incluso Estrella Levante les ofreció una cena a la pareja de desconocidos; mientras que otros tachaban al joven de acosador.

Ahora, ya conocemos qué le ha parecido a la susodicha y esta es su carta íntegra publicada por varios usuarios en Twitter:

“Ojalá aquella noche del bando, sobre las 22:20 p.m. no me hubiera subido al último vagón del tranvía en la parada de la Plaza Circular. Me acompañaban mis amigas y sólo quería llegar a casa a dormir después de las fiestas, así que, cuando se bajaron, me senté en los sitios que dejaron. Estaba agotada. Sin embargo, no hay descanso para las mujeres, ni siquiera en el transporte público.

No me sorprendía que un extraño me mirara más de lo normal. No es la primera vez, pero nunca te acostumbras. Prestas atención a tu alrededor, valoras el riesgo de la situación, esperas que no se te acerque y cuando llegas a casa escribes a tus amigas para que sepan que estás bien. Que no te ha pasado nada. Que has sobrevivido.

Esta noche fue una más. Por suerte no iba sola contigo en el vagón. De ser así me habría bajado inmediatamente; reglas de supervivencia para mujeres. No dejabas de mirarme, y eso asusta. Así que cuando te miraba, te desafiaba. Quería que vieras mi hostilidad. Que no se te ocurriera acercarte. 

Sentí alivio cuando vi que ibas a bajarte. Pero no te detendrías ahí. No. Tuviste que insistir. Así que desvié la mirada mientras me hacías gestos, ¡para que me bajara contigo! ¿Estás loco? Te ignoré. Te rechacé. ¿Qué esperabas?

Pero no te rindes. No lo entiendes, ¿no? Ahora toda Murcia está empapelada con tu declaración 'de amor', reclamándome para ti. Pero no es más que una declaración. De acoso. No te has parado a pensar ni un segundo en mi. ¿Cómo crees que me hace sentir leer tu entrevista en los periódicos? ¿Crees que un desconocido, que no me conoce, puede saber cómo hacerme feliz? ¿Qué clase de amor enfermo es ese?

Si de verdad quieres sacarme una sonrisa, deja de buscarme. Déjame. No insistas más”.