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En el oeste de Turquía ha explosionado un coche bomba en las inmediaciones de los Tribunales de la ciudad de Esmirna, la tercera más poblada del país. Dos de los supuestos terroristas han sido abatidos, otro aún se encuentra en busca y captura por parte de los agentes.

Un policía y un trabajador de los tribunales han muerto y unas diez personas han resultado heridas. Todavía no se sabe con certeza si ambos fallecieron a causa de la explosión o por el tiroteo que se produjo entre los atacantes y los agentes de policía. Los tres sospechosos iban armados con granadas y Kaláshnikovs.

La explosión tuvo lugar a las cuatro de la tarde, hora local, antes de acceder al control policial que rodea al edificio. El coche estaba situado cerca de la puerta por la que acceden los jueces y fiscales. Se cree que este atentado lo han podido cometer las milicias kurdas del PKK.

La Policía comenzó un tiroteo con los ocupantes del vehículo pero finalmente éstos consiguieron detonarlo. Seguidamente los agentes consiguieron abatir a dos de ellos y el tercero consiguió escapar. Además, utilizaron supuestamente un segundo coche que ya ha sido detonado por las autoridades a las afueras de la zona.

El tercer sospechoso mide 1,70 aproximadamente y visto con cazadora negra y boina blanca. Los agentes han acordonado la zona para poder detener al tercer interviniente lo antes posible.

Todo esto ocurre tan solo cinco días después de la muerte de 39 personas en la noche de Año Nuevo a manos de un atacante en un club de Estambul.