Compartir

Una vez que pase el mes de diciembre, y lo que ello conlleva en cuanto a desembolso económico (con todas las fiestas, cenas, intercambio de regalos y similares), a buen seguro más de uno se pondrá a echar cuentas y verá que ha sido un mes de excesos. A esto se le suma, como todos los años, una subida generalizada en todos bienes y servicios. Y se nota.

Como es lógico, lo mejor que puede hacerse ante esto, ya que, en realidad, es algo que ocurre, año tras año, es planificar con tiempo y ahorrar a lo largo de los otros meses para no vernos en un apuro. Esto es más fácil de decir que de hacer y, en ocasiones, incluso siendo un propósito de año nuevo, se hace imposible de cumplir por determinadas circunstancias. Si es tu caso, toma nota de los trucos que te van a hacer más fácil subir la temida cuesta de enero.

1. Solicita un crédito rápido. Por supuesto, siempre pensado qué es lo que de verdad se necesita y teniendo en cuenta cuándo se podrá devolver (haciendo un balance entre ingresos y gastos habituales) Son muy accesibles para cualquiera porque todas las gestiones se tramitan online, tan sólo hay que rellenar una solicitud y esperar un breve espacio de tiempo. Nada más. Es aconsejable si se usa con cabeza para momentos puntuales. 

2. Reduce gastos innecesarios. Lo más seguro es que si echas un vistazo a tu hogar, hay unas cuantas cosas de las que te podrías deshacer. Incluso, hay algunas que hacía un tiempo que ni veías. Pasadas las fiestas, muchas tiendas se llenarán de 'chollos' y ofertas. No caigas en la tentación. Sino lo necesitas, no lo compres. 

3. Emplea un consumo responsable en tu casa. Luz, calefacción o agua son algunas de las facturas que todo el mundo tiene que pagar, pero hay quien se lleva sorpresas a final de mes porque no cae en la cuenta de que, cada día, cuenta. Trata de no dejar todas las luces de tu hogar encendidas; mejor ducharse a bañarse y, en cuanto a la calefacción, se suele pasar más tiempo en el salón que en el resto de la casa: aprovecha esto y deja esa estancia caldeada (el resto no son tan imprescindibles) Ahorras tú y contribuyes con el medio ambiente. Dos en uno.

4. Siempre que puedas, paga en efectivo. Estamos tan acostumbrados a tener tarjeta (o tarjetas, más bien) en la cartera que no caemos en cuenta, muchas veces, del dinero real que tenemos en la cuenta o nos apura menos el gasto. Cuando uno tiene que pagar con billetes y monedas es otra historia, parece que se hace más real la transacción. Por no hablar de que no se gastará lo que no se tiene. 

5. Compara precios y compra con cabeza. Los alimentos son básicos, pero no todos los supermercados ofrecen los mismos precios (echa un vistazo a dos o tres por tu zona y podrás comprobarlo. A final de mes, seguro que notas la diferencia) Tampoco hay que ir al 'Super' sin haber comido (está demostrado que se compra de más) o dejarse llevar por antojos. Si haces una lista de la compra antes, tendrás la semana planificada y ahorrarás dinero.