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El Senado brasileño ha destituido a la presidenta, Dilma Rousseff, por 61 votos a favor y 20 en contra, en una decisión que también confirma como presidente de Brasil a Michel Temer, quien seguirá en el poder hasta el 1 de enero de 2019.

La decisión supone el fin de un trámite que comenzó en diciembre pasado en el Parlamento y fue supervisado en cada uno de sus pasos por la Corte Suprema, como garante constitucional de un juicio que Rousseff, condenada por graves irregularidades fiscales, califica de “golpe”.

Además, Rousseff estará inhabilitada para presentarse a cualquier proceso electoral en los próximos ocho años, es decir, que hasta los 76 años no podría volver a la política del país, tal y como establece la ley brasileña.