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Unos pocos segundos en la madrugada del pasado miércoles 24 de agosto bastaron para que la madre naturaleza se ensañara con el hombre en la zona central de Italia dejando un devastador balance de destrucción y muerte a su paso. Protección Civil ha detallado que entre las víctimas hay 190 muertos en la provincia de Rieto, y otros 57 en Ascolano, en la región de Marcas.

Hospitales y escuelas sepultadas bajo los escombros, edificios caídos con familias enteras dentro, Iglesias de la época renacentista hechas añicos. La última cifra oficial de muertos por el seísmo de 6,4 grados en la escala Richter se eleva a 250 y puede seguir aumentando dado que las labores de búsqueda entre los escombros son incesantes. En la primera noche tras el terremoto, muchos habitantes cuyas casas han quedado en pie han preferido dormir a la intemperie en sus coches por miedo a nuevas réplicas.

Aunque no es momento de criticar la falta de previsión, ya son muchas las voces que han comenzado a manifestar que la destrucción del terremoto podría haber sido menor si, por ejemplo, los edificios de nueva construcción de la pequeña localidad de Amatrice hubieran estado preparados con medidas antisísmicas, dado que los expertos dicen que es una zona especialmente sensible a los movimientos de tierra, y mucho más después de lo que sucedió en L'Aquila en 2009, cuando un terremoto se saldó con más de 300 muertos y 1.500 heridos.

El seísmo, que se sintió incluso en Roma, donde la tierra tembló durante 20 segundos, ha afectado sobre todo a tres localidades: Amatrice, que se ha visto reducida a la mitad; Accumoli (en el Lazio) y Pescara del Tronto. El epicentro se ha producido entre las localidades de Amatrice y Accumoli.

Amatrice, una bella localidad reducida a escombros

La bellísima localidad de Amatrice es la más afectada por el seísmo. Según dijo su alcalde, Sergio Pirozzi, con enorme consternación,prácticamente la ciudad entera quedó sepultada entre una nube de polvo y escombros. “Se han venido abajo edificios enteros, las casas del centro, tres cuartas partes de la localidad están destruidas”, ha explicado a Adnkronos. “Esto es un verdadero drama, estoy en medio de un pueblo que ya no existe”, ha lamentado.

En Accumuli fueron desalojadas unas 2.500 personas, la mayoría turistas y veraneantes. Son muchos los habitantes de Roma, Milán y Florencia que aprovechan las vacaciones estivales para trasladarse a esta bellísima localidad italiana de apenas 700 habitantes en invierno. A todos ellos, se les aconsejó huir a sus hogares lo antes posible con las escasas pertenencias que hubiesen podido recuperar.

El hipocentro se situó a unos 4 kilómetros de profundidad, según el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología. Una hora después del temblor, se produjo una fuerte réplica de 5,4 grados Richter con epicentro entre Norcia, en Perugia, y en Castelsantangelo sul Nera, en Macerata cuyo hipocentro ocurrió a 8,7 metros de profundidad. Hasta 160 réplicas menores se sucedieron en las horas siguientes.Según el responsable de Protección Civil, la destrucción es “comparable” a la de L'Aquila.

Buscan posibles víctimas españolas

El Ministerio de Asuntos Exteriores trata de averiguar si entre las víctimas hay una española. “Existe una posibilidad real de que haya una víctima mortal española. Tanto la Embajada española en Roma como el Consulado español están en contacto con Protección Civil italiana que es quien lo tiene que confirmar”, recoge El Mundo de un portavoz de Exteriores.

Un total de 760 bomberos además de equipos de rescate, policías y voluntarios trabajan sin descanso en las pequeñas localidades de Amatrice y Accumoli, en la región del Lazio, y Arquata del Tronto, en la región de Marcas, las tres más afectadas por el seísmo.

Estado de emergencia

Según ha anunciado el líder italiano Matteo Renzi, este jueves se celebrará un Consejo de Ministros para declarar el estado de emergencia en la zonay así poder liberar recursos destinados a las labores de reconstrucción. En su primera comparecencia ante los medios, Renzi advirtió: “No dejaremos a nadie solo, ninguna familia, ningún ayuntamiento, ninguna pedanía”, prometió desde el Palacio Chiggi.