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Según Save the Children, los traficantes tienen técnicas cada vez más brutales y sofisticadas para obligar a menores y a mujeres jóvenes a ejercer la prostitución y trabajos forzados para pagar las deudas de hasta 50.000 euros que les imponen por el viaje a través del Mediterráneo.

Según la ONG, niñas de países como Nigeria o Rumanía, algunas de tan solo 13 años de edad, están siendo engañadas -muchas veces por sus propios profesores o novios- y creen que irán a trabajar como canguros, camareras o peluqueras, pero acaban siendo forzadas a ejercer la prostitución, sufriendo violencia física, sexual y emocional.

En una serie de entrevistas con menores no acompañados migrantes y refugiados, los investigadores de la ONG descubrieron que las niñas sufren a menudo violencia sexual y física por parte de las personas que las llevan a Italia. Hay evidencias de que algunas niñas han contraído enfermedades de transmisión sexual o se han quedado embarazadas. Muchas veces se les obliga a abortar o sufren amenazas hacia sus bebés si intentan escapar.

Para asegurarse de que las niñas, especialmente las de Nigeria, pagan sus deudas, las redes de trata amenazan a sus familias y, en ocasiones, las someten a rituales de vudú donde se les hace creer que si intentan escapar se volverán locas o morirán.

Jessica, de Nigeria, tenía 17 años cuando su novio la convenció para viajar a Italia. No tenía ni idea de que cuando llegara tendría que ejercer la prostitución para sobrevivir y pagar su billete. “Un día llamé a la hermana de mi novio y me dijo que tenía que pagar a su familia 50.000 euros para pagar mi viaje a Italia. Descubrí que una tía mía en Nigeria había sido amenazada y que habían pegado a mi hermana pequeña. Me amenazaron con rituales de vudú y estaba aterrada“, explica.

Mientras que la mayoría de niñas son forzadas a ejercer la prostitución, niños de países como Egipto son sometidos a trabajos forzosos u obligados a cometer actividades criminales, como robos o tráfico de drogas, para pagar sus deudas. Los traficantes usan redes sociales como Facebook para atrapar a chicos con la promesa de una vida mejor en Europa y la oportunidad de sacar a sus familias de la pobreza.

En Roma hay niños egipcios forzados a trabajar 12 horas al día, siete días a la semana, lavando coches por dos euros la hora. Los empleados muchas veces se niegan a pagarles hasta que no realicen una formación y, en algunos casos, se convierten en víctimas de abuso sexual o se ven envueltos en actividades ilegales. En Turín suelen ser obligados a trabajar más de 10 horas al día en restaurantes o empresas de construcción y se les paga unos 200 o 300 euros al mes.

Es inadmisible que hoy en día haya tantos niños sometidos a este tipo de violencia, manipulación y explotación. Estos niños hacen un viaje muy peligroso hacia Europa buscando seguridad y una vida mejor, pero al llegar se encuentran atrapados en un círculo de abuso y explotación. Las redes mejoran cada vez más sus métodos de captación de niños, sobre todo, de los más vulnerables“, afirma Andrés Conde, Director general de Save the Children.

MENORES VÍCTIMAS EN ESPAÑA

De las 900 víctimas de trata que fueron identificadas formalmente en 2014, los cuerpos de seguridad del Estado determinaron que 17 eran menores de edad. La policía estima que sólo en 2014 en nuestro país había 13.983 mujeres y niñas en riesgo de trata con fines de explotación sexual. Es la punta de un iceberg que puede llegar, según algunas organizaciones que trabajan con víctimas, a las 45.000 mujeres y niñas provenientes de países como Rumanía, Nigeria, Paraguay o Brasil; una dramática violación de los derechos humanos, la más cruel de las manifestaciones de violencia de género, que se hace más grave en el caso de los menores de edad, dada su especial vulnerabilidad y el daño físico, psicológico y psicosocial que sufren.

Según Save the Children es necesaria una mayor voluntad política para encontrar e identificar a los menores que están en manos de las redes de trata. Se deben dedicar los recursos necesarios y capacitar a los profesionales que puedan tener contacto con potenciales víctimas. Dada la complejidad del problema y la vulnerabilidad de estos menores, es imprescindible garantizar la coordinación de todos los actores encargados de su protección. Es esencial, por tanto, la aprobación de un protocolo de atención de víctimas de trata menores de edad.

En cuanto a la protección de los hijos de víctimas de trata con fines explotación sexual, es urgente crear un registro europeo que incluya tanto a menores no acompañados como a hijos de potenciales víctimas de trata de seres humanos. Esto permitiría seguir el rastro a estos niños y volver a localizarlos cuando sus madres sean interceptadas de nuevo por la policía en otro país de la Unión Europea.