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Tres días después de la terrible masacre que vivió Dallas con la muerte de cinco policías blancos a manos de un francotirador como consecuencia de las batallas raciales que vive Estados Unidos, la policía de la ciudad empieza a tener más datos de Micah Johnson, el responsable de lo ocurrido.

Según ha apuntado David Brown, jefe de policía de la ciudad, las investigaciones en la casa del sospechoso ratifican la idea de que tenía intención de planear una masacre mayor en la ciudad y en otras zonas cercanas al estado de Texas.

“Nuestro registro en la casa del sospechoso, los materiales para montar bombas y el diario que tenía, nos lleva a concluir que había estado practicando detonaciones de explosivos y había suficiente material como para tener efectos devastadores en nuestra ciudad y en el norte de Texas”, ha asegurado Brown.

El atacante, de 25 años de edad, atacó a los policías por su “odio racial” a los blancos. Según explican agentes que estuvieron al frente de la negociación y que accedieron al parking donde se desarrollaron los hechos el jueves, Micah Johnson escribió con sangre en la pared de ese garaje las iniciales “RB”, las cuales están intentando descifrar a quién se pueden dirigir.

La Policía de Dallas asegura que la detonación controlada por el robot fue la única alternativa que había y que en caso de que se diera una situación similar volverían a hacerlo de la misma manera.