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David Brown, jefe de la Policía de Dallas, ha confirmado en rueda de prensa que uno de los francotiradores atrincherado en un aparcamiento público de la ciudad confesó durante las negociaciones con los agentes que “quería matar a agentes de policía y a gente blanca”. Según esas palabras, el asesino, que murió como consecuencia de una explosión controlada, estaba enfadado por las muertes de afroamericanos a manos de policías blancos.

Según 'Los Angeles Times', este presunto francotirador sería Micah X. Johnson, un joven de 25 años de edad y vecino de la ciudad que aseguró en todo momento que tenía bombas en el edificio y en el centro de la ciudad.

“Nos dijo que el final se acercaba y que quería matar a más agentes”, concretaba a los medios David Brown. Pese a ese plan perfectamente preparado, la Policía de Dallas cree que el sospechoso no pertenece a ningún grupo y que el ataque lo ejecutó de forma solitaria.

Eso sí, al margen de este individuo, los agentes policiales de la ciudad mantienen en custodia a tres personas, una mujer detenida en el aparcamiento donde tuvo lugar la masacre y otros individuos que circulaban por una autopista próxima en un vehículo de alta gama.