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Hay mucho que comentar del resultado
de estas elecciones, pero hay dos cuestiones que me han llamado poderosamente
la atención. La primera es el gran timo de 15 millones de euros a cambio de
nada, que le ha colado Alberto Garzón e Izquierda Unida a Podemos, sin duda un
golazo por toda la escuadra. Pero de eso hablaremos otro día. Hoy voy a
escribir de la segunda cuestión que me ha llamado la atención, que es el hecho
que mucha gente haya votado al PP “con la nariz tapada”, como un mal menor
frente al peligro de Podemos. Hasta aquí nada extraño, votar en contra de
alguien no es nuevo en nuestra democracia, ya pasó, por ejemplo, el 2011 con la
victoria de Rajoy, que en gran parte fue un voto contra Zapatero.

 

Lo verdaderamente novedoso con
respecto a otros “votos en contra” es que ahora participaba en las elecciones Ciudadanos,
y aun así de forma mayoritaria los electores han preferido votar al PP. Esta
cuestión debería encender todas las alarmas en la formación naranja, porque la
polarización PP-Podemos ha venido para quedarse, y unos y otros la van a seguir
explotando en las próximos comicios, autonómicas, municipales y generales,
porque les conviene.

 

La conclusión es obvia, desde Ciudadanos no hemos sabido canalizar hacia
nosotros ese voto de centro-derecha descontento con el PP
. ¿Por qué?
Primero, porque creo que la gente ha percibido que no ha existido la necesaria
equidistancia de C's frente al PP y al PSOE, escorándose en favor de este
último. El votante de centro-derecha no quiere que su voto acabe apoyando al
PSOE, quiere que obligue al PP a realizar cambios y reformas, ese sería el
verdadero “voto útil” para ellos. Y el votante de centro-izquierda en su
inmensa mayoría no ha huido del PSOE. El trasvase de votos hacia Ciudadanos
terminó hace tiempo. Así, C's se ha quedado en tierra de nadie, bueno, mejor
dicho en la tierra del centro puro, que en este país tan polarizado no vale más
que el 10-11% de los votos, en el mejor de los casos. En lugar de arrinconar al
PP hacia la derecha sociológica para ocupar nosotros ese espacio de centro-derecha
pretendido, han sido ellos los que nos han arrinconado a nosotros. Y del
centro-izquierda queda ya muy poco que rascar, la verdad.

 

Por otra parte, los electores han identificado el centro con ambigüedad, y en los
tiempos del “Brexit” eso es lo último que quieren los ciudadanos. Tenemos que
fijar posiciones claras con respecto a temas no sólo nacionales, sino también
locales, con valentía y sin complejos.

 

Si el objetivo de Ciudadanos es
consolidarse en ese 10-11% de los votos, conseguir un suelo electoral entorno a
los 2,5 millones de votos, entonces hemos obtenido un buen resultado, pero, ¿es
eso lo que queremos? ¿Es este tipo de partido el que necesita España?

 

En segundo lugar, me planteo las
siguientes cuestiones. ¿Hemos sabido
llegar a todos los segmentos sociales?
¿Ha calado nuestro mensaje? Esa
imagen de líderes jóvenes, guapos e inmaculados, ¿es la adecuada? ¿Los
españoles se sienten identificados con esos estándares? ¿No estamos renunciando
a llegar a una parte importante de la sociedad? ¿Dónde están nuestras Bescansas
o Echeniques, gente que no parecen modelos pero sobradamente preparados? Por
otra parte los españoles no votamos en una única urna en Madrid o Barcelona, se
vota en los miles y miles de pueblos a lo largo de toda España. ¿Les estamos
prestando la adecuada atención? ¿Hemos apoyado a nuestras agrupaciones locales?
Desde luego para reflexionar.

               

El resultado en la Comunidad
Valenciana es especialmente significativo. Nunca Ciudadanos tendrá enfrente a
un PP más débil, que sin embargo ha arrasado y C's apenas ha conseguido
mantenerse. Lo que demuestran estos resultados deberían llevar a la preocupación
a sus dirigentes, ya que nuestro mensaje
de regeneración política no ha calado en una parte importante de los electores
,
y precisamente ese es el eje de nuestro discurso. Si no conseguimos que nos
compren nuestro producto estrella, algo no estamos haciendo bien. En Valencia
Ciudad, con todos sus concejales (menos uno) imputados, el PP ha arrasado y
Ciudadanos ha perdido votos. Aunque este resultado haya que leerlo en clave
nacional, es muy significativo.

 

Todas las alarmas deberían estar
encendidas y desde luego evitar un conformismo impropio de un partido emergente
como Ciudadanos. Conformarse con este escenario demuestra poca ambición, es
tanto como abandonar la partida antes de terminarla. Hay que analizar los resultados
con total objetividad, y empezar a aplicar remedios desde ya.

 

Hay que hablar con los afiliados y
simpatizantes de base y pulsar su opinión. Las bases son el verdadero tesoro de
C's, y en gran parte se sienten ninguneadas. Hay que escuchar a las personas, a
nuestros votantes y también a los que no nos votan.  Hemos crecido muy rápido y es lógico que se
tengan que hacer ajustes, incluso algunos de importante calado. No pasa nada,
es normal. Lo extraño sería que no se hicieran. Tampoco pasa nada por reconocer
errores, a nadie se le va reprochar nada, el partido no es el mismo que hace
dos años. Deberíamos comenzar una nueva etapa, lo sucedido en estas elecciones
debería suponer un punto de inflexión. Hay que entenderlo así.

 

El tiempo pasa muy rápido, y dentro de
nada tendremos elecciones autonómicas y municipales otra vez. Y se volverá a
producir el mismo escenario que acabamos de vivir en estas generales. ¿Queremos
quedarnos en ese 10-11%? ¿Nos vamos a quedar esperando sin más?

 

Tampoco han ayudado nada las
convulsiones internas que hemos sufrido. Lo peor de ellas es que quizá algunas
se podrían haber evitado.

 

Evidentemente hay otras muchas
cuestiones que tratar, pero exceden el alcance de este artículo, como el
próximo Congreso Nacional de Ciudadanos a celebrar este otoño, donde estoy
seguro que el partido garantizará que los afiliados de base estén bien
representados,  y que se escuche su voz,
y no permitirá una línea de pensamiento único, porque sería letal.

 

Cada uno pondrá su listón donde
quiera, Hay personas que estarán satisfechas con este resultado y lo verán como
un gran logro. Yo no, lo siento. Me gustaría poder aplicar el programa de
Ciudadanos, porque creo que España lo necesita de verdad, y en especial la
Comunidad Valenciana. Llevo en política algo más de dos años, y jamás había
militado en ningún partido con anterioridad, como tantos compañeros. Creo
firmemente en el movimiento ciudadano, en la sociedad civil dando un paso
adelante y creo que el tiempo de los políticos profesionales debe terminar. En
Ciudadanos tenemos gente muy preparada, implicados en el proyecto, y creo que
hay que darles el protagonismo que se merecen. Me duelen en el alma los 32
escaños. Desgraciadamente el hecho de que mucha gente haya votado al PP “con la
nariz tapada” teniendo la opción de C's es un bofetón en toda nuestra cara.

 

Como dijo Albert Einstein
hace ya muchos años, “si buscas
resultados distintos no hagas siempre lo mismo”.
Creo que es hora de cambios
en Ciudadanos, por supuesto a mejor. Hay mucha gente que nos está esperando. Tenemos que recuperar la ilusión que generó
en la sociedad española aquel movimiento ciudadano de sus inicios
, cueste
lo que cueste, ese espíritu que atrapó en sus redes a tanta gente como yo que
no teníamos nada que ver con la política, y que creó gran expectación e ilusión
en toda la sociedad española. Nuestros dirigentes tanto nacionales como locales
deben formar parte de este espíritu. Es el único camino. Todo lo demás conduce
a la irrelevancia.

 

 

Vicente
Raga

Afiliado a Ciudadanos

@Vicent_Raga