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Con las encuestas en empate técnico y una profunda brecha abierta en la sociedad británica, Reino Unido vota hoy tras una intensa campaña en la que tanto los partidarios del 'remain' como del 'leave' han echado el resto.

Con David Cameron como principal abanderado, los partidarios de permanecer en la UE aseguran que lo contrario desataría una crisis económica en el Reino Unido, y les mantendría alejados de las trascendentales decisiones que se seguirán tomando en el continente. Es decir, perderían poder. La salida obligaría a Reino Unido a negociar hasta 50 tratados comerciales con  la UE.

Por su parte, los partidarios del 'Leave', entre los que se cuentan destacados perfiles como el ex alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, arguyen que la mayor autonomía de Reino Unido les resultará al final beneficiosa, que no tendrán que que asumir las 'leyes de Bruselas', y que podrán recuperar así el control de las fronteras. Los argumentos en contra de un supuesto exceso de inmigración han sido la clave de la campaña del 'Leave'.

Sea cuál sea el resultado de al votación, el referéndum no es vinculante. Y en cualquier caso la negociación de una salida tardaría dos años, a lso que habría que sumar la negociación de nuevos acuerdos comerciales, que podrían durar hasta 10.