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Los datos oficiales dicen que la economía española crece a un ritmo del 3% y el paro se sitúa desde esta semana por debajo de los 4 millones de personas. Otra cosa distinta es que esa recuperación, tan cacareada, se note en la calle. Según la Fundación Foessa, de Cáritas, es una recuperación ficticia al menos para 13 millones de españoles que están en el umbral de la pobreza y para el millón de ciudadanos que literalmente tienen problemas para comer. Y especialmente para ese 15% de trabajadores que no llega a final de mes y las familias con hijos.

La desigualdad, existente antes de la crisis, se agudizó con ella y, lo que es peor, sigue en aumento dividiendo a España en pobres (sur) y ricos (norte). “Una España de dos velocidades”, dice Cáritas, que pide a los futuros gobernantes que apuesten de una vez por todas por un Estado social que está reflejado en la Contitución y que no se cumple. En este contexto, muy al contrario, se sigue hablando de recortes y se va a hacer campaña a Venezuela par hablar de la pobreza y de la escasez en este país latinoamericano.

El informe de la Fundación Foessa, de Cáritas, Análisis y perspectivas 2016, recuerda que el problema de la desigualdad en España no es nuevo. Según los datos expuestos por al organización, en el 2007 la exclusión social afectaba a más de 16%, a más de 7 millones de personas. Tras la crisis económica, las cifras se han disparado hasta alcanzar los 13 millones. “Las dificultades que revela el informe responden a una cuestión de modelo social. No es consecuencia de la crisis. Lo que sí ha empeorado como consecuencia de ésta son las condiciones de vida para que las personas puedan abrir un nuevo periodo de mejora, porque su posición no es ya la misma y tampoco sus oportunidades”, señala Natalia Peiro, directora de comunicación de Cáritas.

No hacer nada al respecto implicaría, a juicio de los técnicos de Foessa, ahondar en esa brecha entre quienes tienen y quienes pasan serias dificultades o, sencillamente, no tienen. Desde esta fundación dependiente de Cáritas, aseguran que la situación tiene arreglo si los políticos apuestan por el ciudadano, si apuestan por un Estado social. Por ello, desde esta organización católica se urge a los partidos políticos a actuar, se les exige una “mayor altura de miras” para paliar el deterioro de un sector significativo de la sociedad. Algo que, a juicio de los expertos de Foessa, los partidos políticos y gobiernos no han tenido hasta ahora.

En el nuevo informe Foessa reclaman propuestas como la del economista británico Anthony Atkinson de  crear de una renta básica que garantice que ningún ciudadano quede excluido de la sociedad. De hecho, así se lo han propuesto a los partidos políticos en un extenso documento en el que abogan por un estado social. Cáritas plantea que la puesta en marcha de un sistema de garantía de ingresos mínimos de ámbito estatal supondría una medida eficaz para luchar contra la pobreza en general y, muy especialmente, contra la pobreza severa. Y se centra fundamentalmente en tres colectivos, los hogares en pobreza extrema, los trabajadores pobres (compensando los salarios denigrantes) y las familias con hijos a cargo.

El coste de una medida de estas características supondría una inversión cercana a los 7.000 millones de euros, introduciendo elementos de condicionalidad de renta. En suma, alrededor de 10.000 millones de euros sería la cifra necesaria para garantizar la adecuada protección de esos grupos sociales más vulnerables.