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Este año el Toro de la Vega será diferente. La Junta de Castilla y León ha prohibido la muerte del animal durante el festejo. Así lo ha anunciado Rosa Valdeón, vicepresidenta del Gobierno autonómico, tras dictarse este jueves un decreto ley por el que acuerda la suspensión del Toro de la Vega tal y como se viene celebrando cada martes después del 8 de septiembre en la localidad de Tordesillas (Valladolid).

El decreto no prohíbe la celebración del festejo en sí, sino la muerte del animal en presencia de espectadores, por lo que no se podrá alancear al animal hasta su fallecimiento.

Con esta medida, el festejo puede convertirse en un encierro por las calles de Tordesillas y el campo, por lo que se pone punto y final a un festejo histórico que ha causado numerosos disturbios entre aficionados y antitaurinos.

El Consejo de gobierno ha modificado el Reglamento de Espectáculos Taurinos, que recogía una excepción a la prohibición general de matar en público animales que participen en espectáculos taurinos populares.

La medida afecta a encierros (urbanos, mixtos y de campo), vaquillas, capea y probadilla, así como concursos de recortes.