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Mucho trabajo de inteligencia en la sombra y, por supuesto, dinero. Según el diario Yeni Safak, cercano al actual Gobierno islamista de Turquía, España pagó unos 10 millones de euros a fin de obtener la liberación de los periodistas Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre, secuestrados en Siria por el Frente al Nusra, vinculado a Al Qaeda. 

Las cantidades que no han sido confirmadas por el Ejecutivo español ni por el otomano, corresponderían a un pago de 3,25 millones de euros por cada uno de los tres periodistas. Esas cantidades, desmenridas oficialmente han sido corroboradas por otras fuentes de seguridad y sobre el terreno en Siria, según el diario El País.

Preguntado por el asunto, el ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García Margallo, aclaró esta madrugada en La Habana: “No tengo ninguna constancia de que eso haya sido así”. Y ha añadido con sorna, “el Ministerio tendría que vender su sede para hacer un pago de ese tipo”, informa Miguel González.

En cuanto se conoció la captura de Pampliega, López y Sastre, España “solicitó la ayuda de Turquía y Qatar”, escribe el diario Yeni Safak sobre los dos estados a los que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría agradeció su cooperación cuando se conoció la liberación. En lugar de negociar directamente con Al Nusra, el Ejecutivo de Ankara se puso en contacto con “un grupo opositor moderado” que ofreció los mediadores encargados de establecer los contactos.

Según el diario El País, las negociaciones no fueron fáciles y en algunos momentos se remitió que la mediación se fuera al traste por la desconfianza entre las partes y los mediadores. Además, el temor aumentó cuando a inicios de año se intensificó la campaña de bombardeos rusos y del régimen de Bachar el Asad sobre las provincias noroccidentales de Idlib y Alepo, donde se sospechaba que la organización yihadista los mantenía retenidos. Finalmente, un vídeo grabado a los rehenes como prueba de vida y que llegó a manos del CNI a finales de febrero, aceleró los contactos. 

Según Yeni Safak, los tres españoles secuestrados fueron entregados a “representantes cataríes” en el interior de Siria una vez los mediadores hicieron llegar el dinero a la filial de Al Qaeda, y que fueron estos cateríes los que los llevaron al paso fronterizo de Cilvegözü -que comunica las provincias siria de Idlib y turca de Hatay-, donde se les entregó a una delegación española compuesta de miembros de los servicios secretos y Exteriores, protegida por militares turcos. Hay que hacer notar que esa versión choca frontalmente con la historia oficial hasta ahora que aseguraba que fueron los propios yihadistas quienes llevaron a Pampliega, López y Sastre hasta la frontera.