Compartir

El rey Felipe IV ha firmado este martes, alrededor de las 9:30 de la mañana, el real decreto para la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones para el 26 de junio, según ha informado la Casa Real.

Patxi López, actual presidente del Congreso, ha visitado el Palacio de la Zarzuela esta mañana para entregarle al rey el texto del real decreto, y después de que lo firmase, López se ha desplazado hasta el Congreso. 

Por primera vez desde la aprobación de la Constitución hay que aplicar el artículo 99 que dice textualmente, “si transcurrido un plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato obtuviere la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del presidente del Congreso”.

El plazo finalizó ayer, día 2 de mayo, al cumplirse dos meses desde la primera votación de la investidura fallida de Pedro Sánchez el pasado 2 de marzo. O sea, la legislatura más corta de la historia de la democracia española. Y por primera vez, el decreto de disolución no lo firma el presidente del Gobierno, ya que el actual, Mariano Rajoy, sigue en funciones y no tiene potestad política para hacerlo. 

El plazo de dos meses, que los redactores de la Constitución consideraron prudente y necesario para facilitar un acuerdo entre los partidos, se ha saldado con un fracaso. Las cuatro principales formaciones de la Cámara, PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, no han sido capaces de pactar un Gobierno. El decreto tiene que recoger la fecha de la constitución de las Cortes elegidas el 26-J. La previsión del presidente en funciones es que Congreso y Senado se constituyan en torno al 19 o el 20 de julio. Y Rajoy cree que España tenga nuevo Gobierno a finales de julio. Ambos hablaron durante la recepción oficial de la festividad del 2 dse mayo en Madrid.

¿Qué escenario podemos encontrarnos tras acudir de nuevo a ls urnas? Rajoy transmite la total seguridad de que seguirá en La Moncloa porque aprecia que las perspectivas electorales para el PP son ahora mejores que el 20-D. Su creencia no está basada en las encuestas -recomienda no fiarse de ellas- sino en el ánimo que aprecia en la calle.