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Atenas, 27 abr (EFE).- El primer ministro griego, Alexis Tsipras, tiene previsto solicitar hoy al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que convoque una cumbre extraordinaria para superar el punto muerto al que han llegado las negociaciones con los acreedores, informan los medios locales.

Tsipras tomó esta decisión después de que anoche los acreedores solicitaran interrumpir las negociaciones ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre el plan de contingencia adicional exigido por el Eurogrupo por valor de 3.600 millones de euros.

Se trata de medidas que deberían tomarse solo en caso de que Grecia no obtenga un superávit primario del 3,5 % del PIB en 2018, como está fijado en el tercer rescate, pero que, según pidió el Eurogrupo la semana pasada, se deben legislar a priori.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, dejó claro tras esa reunión que se trataría de un paquete de contingencia que solo será implementado “si es necesario”.

Añadió, sin embargo, que el plan debía ser “legislado de antemano” y debe equivaler al 2 % del PIB griego (unos 3.600 millones de euros).

El ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, dejó ayer nuevamente claro que la Constitución griega no permite legislar con vistas a escenarios virtuales y, a cambio, propuso activar un mecanismo de corrección automática para el caso de que se produzcan desvíos presupuestarios.

Se trata de una medida que forma parte del conjunto de mecanismos del Consejo de Política Fiscal y que contempla, por ejemplo, recortes automáticos en las partidas ministeriales en el momento en que se producen desvíos presupuestarios.

Según informan los medios locales, Tsipras tomó la decisión de pedir una cumbre extraordinaria para “garantizar el cumplimiento del acuerdo sobre el tercer rescate” firmado en julio pasado.

El rescate tan solo prevé medidas por valor de 5.400 millones de euros, lo que corresponde al 3 % del PIB, a cumplir de aquí al año 2018 y con vistas a garantizar el citado superávit primario.

Entre las medidas, sobre las que según fuentes gubernamentales ya se alcanzó un acuerdo con los acreedores, figuran la controvertidas reforma fiscal y de pensiones, la privatización de bienes públicos y la venta de la cartera de créditos morosos de la banca griega a los denominados fondos “buitre”.