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Snezana Stanojevic

Belgrado, 23 abr (EFE).- El primer ministro serbio, el conservador Aleksandar Vucic, revalidará el cargo tras las elecciones anticipadas de mañana, según anuncian todos los sondeos, pese a que no ha ocultado sus planes de duras reformas económicas y a las críticas de autoritarismo por parte de sus adversarios.

Los sondeos indican que el Partido Progresista Serbio (SNS) de Vucic logrará mañana el 50,6 % de los votos, dos puntos más que hace dos años y suficiente para gobernar con mayoría absoluta.

Ningún partido le hace sombra. El segundo con más apoyos es, según las encuestas, el actual socio de Vucic en el Ejecutivo, el Partido Socialista de Serbia (SPS), con sólo el 11,4 %.

Las encuestas prevén que otros cuatro o cinco partidos lograrán el 5 % preciso para entrar en el Parlamento de 250 diputados, en el que Vucic volverá a tener una amplia mayoría, más fuerte incluso si repite el pacto con los socialistas.

Vucic es, sin duda, el político más popular de Serbia y se ha presentado durante la campaña como un gobernante sólido que pide el apoyo de los serbios para tener el poder de realizar reformas.

Por ello, ha asegurado que el país decide mañana entre el “camino seguro al futuro con las reformas”, que él ofrece, y la vuelta al pasado “de aislamiento” con los ultranacionalistas o de las “privatizaciones saqueadoras” de los europeístas que gobernaron en la década de 2000.

A pesar de la política de austeridad y los recortes de las pensiones y salarios en el sector público impuesta en los dos años de su Gobierno, su popularidad no se ha visto afectada.

De hecho, en su imagen no ha hecho mella ni siquiera su anuncio de que vendrán más reformas que, él mismo reconoce, serán duras e impopulares.

Para acometerlas, dice, hace falta un Gobierno fuerte que pueda vencer la resistencia a esos cambios. Y por ello, justificó, ha sido necesario convocar elecciones anticipadas, pese a que ya tenía mayoría absoluta.

En sus dos años en el poder ha logrado estabilizar las finanzas públicas, aunque el paro sigue siendo del 18 % y quedan reformas estructurales por hacer.

Por ejemplo, la reestructuración o privatización de numerosas empresas públicas y la reforma de la sobredimensionada Administración, que podrían llevar a la calles a miles de personas.

Serbia abrió el pasado diciembre las negociaciones con la UE como candidato a la entrada en el club comunitario. El objetivo de Vucic es completarlas hasta 2020, cuando concluiría la nueva legislatura.

Respecto a la política regional, Vucic se presenta como un factor de estabilización y cooperación que trata de superar las constantes tensiones de Serbia con Croacia y, más esporádicas, con Bosnia.

“Los Balcanes pueden ser el motor del desarrollo de la UE y no un lugar de conflictos”, afirma Vucic, para quien seguirá siendo una tarea importante la normalización de las relaciones con Kosovo, antigua provincia que en 2008 autoproclamó la independencia.

Los críticos y opositores lo tachan de autoritario y de querer acumular todo el poder en sus manos, y ven sus reformas como un engaño que no traerá mejoras a la economía ni solucionará los problemas sociales.

El líder del SPS, el actual titular de Exteriores, Ivica Dacic, destaca, por su parte, “la igualdad, la seguridad, la justicia social, los valores de la izquierda, la educación y la sanidad gratuitos” que garantiza su formación.

Para atraer votantes ha tirado de los recuerdos de la prosperidad en la antigua Yugoslavia socialista, llegando a incluir en sus mítines al nieto del difunto líder yugoslavo, Josip Broz Tito.

Los sondeos auguran que volverá al Parlamento el ultranacionalista Partido Radical Serbio (SRS), de Vojislav Seselj, como tercera fuerza más votada, con hasta el 8,2 %.

Esta formación se opone al ingreso en la UE y aboga por unas relaciones más estrechas con Rusia.

Seselj acaba de ser exculpado de la acusación de crímenes de guerra por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY).

Los analistas estiman que la llegada de esa sentencia en plena campaña electoral ha dado un impulso al SRS y a su líder, que se presenta como un “vencedor” frente a Occidente.

La también antieuropeísta y derechista Dveri-DSS obtendría un 5,6 % de apoyos.

Menos claro está el futuro de la fragmentada oposición proeuropea, en la que destaca el Partido Democrático, que fue el partido más votado hasta hace ocho años y dirigió la pasada década el acercamiento de Serbia a la Unión Europea tras la caída del régimen autoritario de Slobodan Milosevic.

Unos 6,7 millones de serbios están llamados a las urnas mañana, domingo. Se espera que la participación ronde el 53 %. EFE