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Madrid, 22 abr (EFE).- El exconsejero y ex secretario general del PP de Madrid Francisco Granados ha negado hoy que haya existido “nunca” un dispositivo de espionaje en Madrid, y que el operativo de contravigilancia y escolta se montó a petición de Ignacio González, entonces compañero suyo en el Ejecutivo de Esperanza Aguirre.

Así lo ha señalado Granados durante su comparecencia a través de videoconferencia desde la prisión de Estremera en la comisión de la Asamblea de Madrid que investiga el presunto espionaje a políticos madrileños.

El antiguo número dos de Aguirre en el PP madrileño ha recalcado que no ha detectado “nunca” que existiera “ningún dispositivo de espionaje”.

“Si usted lo que me pregunta es si ese operativo de contravigilancia y de escolta se montó a petición del señor González, la respuesta es sí; si me dice que si ese dispositivo era de supuesto espionaje, la respuesta es no”, ha contestado a una pregunta de uno de los miembros de la comisión de investigación.

Granados ha añadido que no observó que “nadie” espiara “a nadie” mientras estuvo al frente de sus responsabilidades en el Gobierno de la Comunidad.

Durante su comparecencia, que se ha prolongado durante una hora y media, Granados ha recalcado que los supuestos implicados en el caso, que sigue abierto en los tribunales, ya han asegurado en una investigación interna del Gobierno regional, ante una comisión parlamentaria anterior y ante el juez que “todo esto era una absoluta falsedad y un montaje”.

A pesar de que la presidenta de la comisión le ha pedido en varias ocasiones que se ciñera al tema, Granados también ha aprovechado para tratar aspectos ligados a su detención en el marco de la operación Púnica, un caso en el que se le investiga como uno de los presuntos cabecillas de una trama de amaño de contratos.

“Yo jamás he metido la mano en la caja”, ha indicado Granados, que se ha declarado “inocente” en relación al caso Púnica.

Tras denunciar que se le detuvo “delante de su hija” y se le obligó a pasar cinco días en un calabozo sin que un juez le tomase declaración, ha recalcado que lleva año y medio en prisión sin saber de qué se le acusa.

Granados fue enviado a la cárcel por el juez del caso Púnica acusado, según el auto de prisión, de blanqueo de capitales, pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias, cohecho, malversación, prevaricación y fraude.

La de Granados ha sido la última comparecencia de la sesión de hoy de la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid, que ha arrancado con la declaración de Yolanda Laviana, exmujer del ex director general de Seguridad Sergio Gamón y exsecretaria de Esperanza Aguirre.

Visiblemente afectada, Laviana ha confesado que tiene miedo a declarar sobre el caso de supuesto espionaje a políticos del PP de Madrid: “He vivido un horror, este asunto ha destrozado mi vida, un horror, y me acojo al derecho a no declarar; si algún día tengo que volver a Plaza de Castilla, declararé con miedo, tengo miedo”.

El siguiente compareciente ha sido José Manuel Rodríguez González, exasesor de Seguridad de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, quien ha negado haber hecho ningún seguimiento, espionaje ni acto delictivo, y ha dicho desconocer si había una red de policías que informaban a Esperanza Aguirre o Ignacio González.

Por su parte, el exvicepresidente y exconsejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid Alfredo Prada ha manifestado que en el momento en que cesó del cargo se buscaron “cosas que no son propias” sobre él, como el ordenador de una persona de su confianza, y se auditó su gestión.

Prada no ha querido responsabilizar a ninguna persona en concreto de los supuestos seguimientos que habría sufrido en este caso y que, tras descubrirlos, le causaron “indignación” y “malestar” por haberle “intentado encontrar lo que no hay”. EFE

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