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El Cairo, 21 abr (EFE).- Las negociaciones de paz entre los rebeldes yemeníes y el Gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, auspiciadas por la ONU, comenzaron finalmente hoy en Kuwait, tres días más tarde de la fecha fijada por Naciones Unidas.

Estaba previsto que las conversaciones empezaran el pasado lunes, pero los levantados en armas se negaron a sumarse hasta el día de hoy, después de recibir “presiones internacionales” para que acudieran a la importante cita, según informó la agencia oficial de noticias KUNA.

La agencia kuwaití anunció la llegada de la delegación de los rebeldes hutíes y del partido del expresidente yemení, Ali Abdalá Saleh, a bordo de un avión privado procedente de Omán, país en el que hicieron escala en su ruta desde el Yemen.

El ministro de Exteriores de Kuwait, Sabah Jaled al Hamad, cuyo país hospeda esta nueva ronda de consultas, inauguró el encuentro y dijo que van a trabajar con las partes para “lograr convertir la guerra en paz”.

Asimismo, Al Hamad aseguró que su país va a poner “todos los medios” para conseguir ese fin, a través de las conversaciones que tienen lugar a puerta cerrada.

Se espera que las delegaciones del Gobierno y de los rebeldes se reúnan primero por separado con el mediador de la ONU para el Yemen, Ismail Uld Sheij Ahmed, y mañana se encontrarán cara a cara.

“Hoy estamos más cerca de la paz que en cualquier otro momento anteriormente”, aseguró Sheij Ahmed en la apertura del diálogo, tal y como afirmó cuando se fijó la fecha de las negociaciones, que han estado a punto de suspenderse.

Asimismo, dijo que este es “el principio de un periodo nuevo: el periodo de la paz y del respeto de los derechos humanos en el Yemen”.

El mediador internacional destacó que el pasado año murieron 7.000 personas en el Yemen y tres millones tuvieron que abandonar sus hogares, apelando de esta forma a buscar una solución al sangriento conflicto.

La violencia en el Yemen se recrudeció en el último año, después del comienzo en marzo de 2015 de la ofensiva de una coalición militar liderada por Arabia Saudí, que interviene en el país vecino a favor del Gobierno de Hadi y en contra de los hutíes.

“Es imposible volver atrás en el tiempo y cambiar el pasado, pero hay que mirar hacia el futuro y cambiar la situación actual”, subrayó Sheij Ahmed ante los asistentes.

Al mismo tiempo, pidió “concesiones” a todas las partes para poder alcanzar “una solución positiva”.

El mediador informó de que las consultas van a basarse sobre la resolución 2216 del Consejo de Seguridad, que estipula la retirada de los combatientes hutíes de las ciudades, la entrega de su armamento y la devolución de las instituciones gubernamentales ocupadas.

Los rebeldes, con el apoyo de las fuerzas de Saleh, se hicieron con el control de la capital Saná en septiembre de 2014 y en marzo de 2015 consiguieron expulsar al Gobierno de Hadi del Yemen, donde los hutíes todavía controlan amplias zonas en la actualidad.

Por otra parte, una representante del Gobierno yemení en las negociaciones, Nihal al Aulaqi, aseguró a Efe desde Kuwait que el clima para el diálogo es “alentador”.

“Las palabras de ambas delegaciones (en el comienzo de la ronda) indican que hay un ambiente positivo para empezar unas consultas serias, según la agenda acordada en Suiza”, donde se celebró la última ronda de las negociaciones el pasado diciembre.

En esa ocasión, el diálogo concluyó sin que hubiera un acuerdo y parece complicado que pueda haberlo en esta nueva ronda de consultas, debido a que los combates prosiguen sobre el terreno y las dos partes se acusan mutuamente de no estar comprometidas con el proceso político.

El pasado día 10 de abril entró en vigor una tregua en el Yemen, que está siendo violado por los rebeldes y las fuerzas gubernamentales, así como por la coalición árabe, que ha proseguido sus bombardeos.

El mando militar de la coalición integrada por varios países suníes dio hoy la bienvenida al inicio de las consultas en Kuwait y mostró su apoyo a la ONU para que aplique la resolución 2216 en el Yemen.

Pero al mismo tiempo, aseguró que seguirá “vigilando el cumplimiento del alto el fuego” y “haciendo frente a cualquier violación” por parte de sus enemigos, los hutíes.

El cese de las hostilidades debía facilitar el comienzo de las negociaciones políticas, así como aliviar el sufrimiento de los yemeníes y permitir la labor de las organizaciones humanitarias.

El conflicto armado ha afectado gravemente a la población civil y 7,6 millones de ciudadanos necesitan ayuda humanitaria urgente y externa, según datos de la ONU. EFE