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Isabel Saco

Ginebra, 20 abr (EFE).- La oposición siria aseguró hoy que continúa en las negociaciones de paz que auspicia la ONU y negó que las esté boicoteando, mientras que el Gobierno de Damasco mostró menosprecio por sus interlocutores al opinar que “no se pierde nada” si éstos abandonan las discusiones.

En la víspera, la oposición utilizó fórmulas ambiguas para explicar que suspendía su participación en las conversaciones de paz hasta que observara mejoras de seguridad y humanitarias dentro del país mediante medidas que corresponde tomar al gobierno.

Mientras el jefe del bloque opositor Riad Hiyab declaraba: “estamos fuera de las negociaciones”, otros líderes de la oposición matizaban la decisión indicando que aplazaban su participación “formal” en las consultas.

Ello implicaba que no acudirían en los siguientes días a la sede de la ONU para las reuniones, pero su equipo negociador permanecería en Ginebra.

“No estamos fuera ni boicoteamos las negociaciones, sólo hemos pospuesto nuestra participación. Seguimos aquí”, aclaró hoy el portavoz de la opositora Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN), Monser Makhous.

La oposición reconoció haber acudido a esta táctica para propiciar que la comunidad internacional reaccione y presione al Gobierno sirio a respetar sus promesas de permitir que entre más ayuda humanitaria a las áreas cercadas por su ejército y de respetar la tregua en vigor.

El principal llamamiento fue dirigido a Rusia, que tiene una significativa influencia en el Gobierno de Damasco, pero Moscú tomó con desagrado esta situación y hoy criticó a la oposición por su “escasa capacidad de llegar a acuerdos”.

La prueba de que la oposición no ha abandonado las negociaciones está en que asesores de la oficina del mediador de la ONU acudieron hoy al hotel de sus representantes para reunirse allí con éstos.

Las próximas 48 horas serán cruciales por cuanto los opositores han dicho que esperarán sólo hasta el viernes para ver resultados concretos a sus demandas y qué rumbo toma la reciente escalada de la violencia en los últimos días.

Varios frentes de combates se han reabierto en Siria, donde el martes murieron al menos 44 personas en sendos bombardeos, uno de ellos contra un mercado, mientras que en la zona rural de Alepo el ejército sirio atacó a los rebeldes, aduciendo que éstos actúan en complicidad con los terroristas del Frente Al-Nusra, que no están cubiertos por la tregua.

El jefe de la delegación gubernamental, Bashar Jafaari, defendió la legalidad de esos ataques por dirigirse contra posiciones supuestamente terroristas.

“Nosotros hemos venido a Ginebra para participar en la vía política, pero la vía militar debe continuar contra el terrorismo”, sostuvo.

Jafaari llamó “escena hollywoodiana” a las acusaciones de que su Damasco impide que la ayuda humanitaria de supervivencia entre en zonas asediadas por sus fuerzas, que operan con el respaldo de milicianos iraníes y de la aviación rusa.

Según la oposición, desde hace tres días “toda la ayuda humanitaria está congelada” y sigue siendo una odisea obtener los permisos para los convoyes de ayuda, como lo han lamentado repetidamente responsables de la ONU.

El representante del presidente Al Asad -cuyo destino es el principal obstáculo en todo este proceso negociador- mostró hoy menosprecio por la oposición y su decisión de no acudir temporalmente a las reuniones.

Si abandonan el proceso “no se pierde nada porque ellos no representan al pueblo sirio”, opinó Jafaari, señalando que hay otros grupos opositores presentes en Ginebra que podrían tomar su lugar.

Los grupos en cuestión constituyen la oposición tolerada por el régimen de Damasco y han reconocido que, para ellos, la continuidad del presidente sirio en el poder -una posibilidad que Arabia Saudí y sus aliados, así como Turquía y Estados Unidos han negado de plano- no es una condición indispensable para un arreglo político.

Sin embargo, esas entidades opositoras no tienen ninguna influencia sobre los grupos armados que actúan en Siria, como sí la tienen varios representantes de la CNS que están presentes en Ginebra y que son comandantes en distintos frentes. EFE