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Enrique Rubio

París, 14 abr (EFE).- El jefe del Estado francés, François Hollande, en cotas históricas de impopularidad, trató hoy de defender su gestión ante las incisivas preguntas de periodistas y ciudadanos en una entrevista televisada, a falta de un año para las elecciones presidenciales.

A lo largo de una hora y media, Hollande repasó su mandato enfrentado a cuestiones planteadas por ciudadanos de a pie sobre los asuntos que más preocupan a la sociedad francesa, como la economía, la amenaza terrorista o la inmigración.

El presidente intenta recuperar la iniciativa política en un momento en que no deja de sufrir traspiés: su reforma laboral ha sido muy rebajada ante la presión en las calles y su proyecto de revisión constitucional para luchar contra el terrorismo ha encallado en el debate parlamentario.

Según una reciente encuesta de la firma Elabe para la cadena de televisión BFM TV, un 87 % de los franceses hace un balance negativo de la presidencia de Hollande.

En esa tesitura, Hollande aseveró que la línea maestra de su quinquenio ha sido “modernizar Francia protegiendo su modelo social” y prometió que continuará con esa tarea hasta su último día en el Palacio del Elíseo.

Sin embargo, no despejó las dudas sobre si concurrirá como candidato socialista a las presidenciales de 2017, algo que anunciará “a final de año”.

El dirigente siempre ha asegurado que no aspiraría a renovar su mandato si no consigue reducir la tasa de paro a lo largo de su quinquenio, algo que a día de hoy sigue sin estar garantizado.

Sin embargo, consideró que la economía francesa va “mejor”, ya que, a su juicio, “hay más crecimiento, menos déficit y menos impuestos”.

Al inquilino del Elíseo se le abrió un nuevo frente hace dos semanas con el nacimiento de “Nuit Debout” (“Noche en pie”), un movimiento a la imagen de los “indignados” españoles del 15-M que surgió como protesta por la reforma laboral, pero que se ha consolidado en ciudades de todo el país.

Hollande se dirigió a los jóvenes al comienzo de la emisión, para decirles que ve “legítimo” que protesten porque “la juventud no está satisfecha, nunca lo está y tiene la razón de no estarlo”.

Pese a ello, mantendrá en pie la reforma laboral, que se debate actualmente en el Parlamento, aunque la abrió a nuevas modificaciones en consulta con las organizaciones sindicales y juveniles.

Para el cierre de este año, calculó que el país habrá creado “unos 150.000 o 160.000 empleos netos”.

Por otro lado, el presidente se consideró “responsable” del ascenso político del ultraderechista Frente Nacional en las últimas elecciones en Francia, aunque lo inscribió en el auge extremista que vive el continente europeo.

Al respecto de su proyecto de revisión constitucional, que preveía la posibilidad de despojar de la nacionalidad francesa a aquellos condenados por terrorismo, Hollande atribuyó su fracaso a los “cálculos políticos” de quienes la hicieron caer en su trámite legislativo.

El mandatario propuso esa medida tras los atentados del pasado 13 de noviembre en París, por la “necesidad de una respuesta simbólica fuerte”, dijo.

Poco después, discrepó con su primer ministro, Manuel Valls, quien se ha mostrado a favor de prohibir el velo islámico en las universidades, al afirmar con rotundidad que no se tomará esa medida porque los campus son “centros de libertad”.

El presidente francés abordó también el tratado de libre comercio que negocia la Unión Europea con Estados Unidos, al que Francia, recordó, “todavía puede decir no”.

“Francia ha dicho que si no hay reciprocidad ni transparencia, si hay un peligro para los agricultores (….), yo no lo aceptaré”, señaló. EFE