Compartir

Kiev, 12 abr (EFE).- El Parlamento de Ucrania entró hoy de lleno en los debates para la formación de un nuevo Gobierno europeísta que introduzca las reformas estructurales exigidas por Occidente y evite tanto la suspensión de pagos como unas elecciones anticipadas.

“Las conversaciones para la formación de un Gobierno han entrado en un callejón sin salida”, declaró Serguéi Leschenko, diputado del presidencial Bloque Petró Poroshenko (BPP), tras varias horas de intensas negociaciones.

La reciente dimisión del denostado primer ministro, Arseni Yatseniuk, pareció allanar el camino para la formación de una coalición mayoritaria que saque al país del atolladero en el que se encuentra desde que se recrudecieron las luchas intestinas en el seno de las fuerzas europeístas.

Contra todo pronóstico, el BPP del presidente, Petró Poroshenko, y el Frente Popular de Yatseniuk lograron reunir hoy el mínimo de 226 escaños necesarios para la formación de una mayoría en la Rada Suprema (Legislativo).

Para ello tuvieron que aceptar en sus filas a diputados independientes, algo que es muy mal visto en Ucrania, ya que el transfuguismo al mejor postor era una práctica muy corriente durante el mandato del derrocado presidente, Víktor Yanukóvich.

No tenían otra opción, ya que ambos partidos sumaban solo 217 escaños, después de que Autoayuda y el partido de la ex primera ministra Yulia Timoshenko abandonaran la coalición tras fracasar en febrero la moción de censura contra Yatseniuk.

Además, según todas las encuestas, en unas hipotéticas elecciones ambas formaciones oficialistas serían las más perjudicadas por su incapacidad para combatir la corrupción y hacer frente a los oligarcas.

A su vez, se pusieron de acuerdo en la figura del primer ministro al optar por Vladímir Groisman, actual presidente de la Rada, delfín de Poroshenko y considerado uno de los pocos políticos ucranianos con las manos limpias.

Groisman, de 38 años, aseguró que las prioridades del nuevo Ejecutivo son la recuperación económica, las reformas estructurales y la cooperación con las instituciones financieras internacionales, en alusión el Fondo Monetario Internacional.

En vez de poner trabas en el camino, Yatseniuk defendió que sean las fuerzas europeístas las que forjen sin dilaciones una nueva coalición de Gobierno, aduciendo que “en tiempos de guerra” no se puede permitir “la desestabilización del poder ejecutivo”.

Poroshenko, quien se encuentra en el ojo del huracán tras verse salpicado por los “Papeles del Panamá”, ha abogado por aprobar cuanto antes el nuevo gabinete de ministros y advirtió el lunes de que disolverá la Rada y convocará elecciones legislativas anticipadas si esta semana no se forma un nuevo Gobierno.

“Toda esta historia ya se prolonga durante dos meses. Si continúa así durante algún tiempo más, significará que el Parlamento está incapacitado, es decir, que habrá que acudir a unas nuevas elecciones”, dijo hoy Alexéi Goncharenko, diputado del BPP.

No obstante, Ucrania es conocida por el ánimo voluble de sus políticos, y el reparto de las carteras ministeriales ha vuelto a atascar hoy la formación del Ejecutivo que debe garantizar la concesión de nuevos créditos.

“No hemos logrado por el momento llegar a un acuerdo con el candidato a primer ministro”, admitió Goncharenko.

Según medios locales, Groisman habría exigido manos libres para elegir a varios miembros del Gobierno, en el que sólo deben tener cabida tecnócratas de “impecable reputación”, y es que las acusaciones de corrupción y los tejemanejes de los oligarcas fueron precisamente el detonante de la actual crisis.

Las manzanas de la discordia serían los ministerios de Economía y Energía, mientras tampoco habría consenso sobre los titulares de Sanidad y Cultura.

“El Frente Popular espera, pero cualquier paciencia tiene un límite. Las negociaciones sobre el nuevo Gobierno se están convirtiendo en una farsa”, aseguró Arsén Avákov, ministro del Interior y destacado miembro de dicha formación.

El gobernador de Odessa y antiguo presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, volvió hoy a criticar a su aliado, Poroshenko, al que insto a dar la espalda definitivamente a los oligarcas y formar un gobierno de unidad nacional, iniciativa que fue respaldada por el alcalde de Kiev, Vitali Klitschkó.

Aún en caso de que la coalición logre la formación de un nuevo Gobierno, éste se toparía con importantes trabas, la primera de ellas la imposibilidad de reformar la Constitución, para lo que se necesitan dos tercios de los escaños de la Rada.

Sin reforma constitucional es imposible conceder un estatus especial a las zonas bajo control separatista en las regiones de Donetsk y Lugansk, lo que hace imposible cumplir con los acuerdos de paz de Minsk.

Además, el reciente referéndum en Holanda, en el que la mayoría de los votantes se pronunció contra el acuerdo de asociación entre Ucrania y la Unión Europea ha puesto en una situación muy delicada a las autoridades ucranianas, partidarias de dar la espalda a Rusia. EFE

bk-io/si