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Fuentes de la lucha antiterrorista han informado a Efe de las conclusiones del análisis de esos documentos, que acredita “cien por cien seguro“, según las fuentes, que se trata de un depósito del autodenominado Estado Islámico.

Los investigadores se inclinan a pensar que se trataría de una estructura antigua, probablemente no operativa.

El hallazgo del zulo, que contenía cuatro armas cortas, dos subfusiles y varias armas blancas, además del citado pendrive y una pequeña bandera con símbolos del Dáesh, se conoció el pasado 8 de abril.

Al principio los investigadores apuntaron a la delincuencia común como el origen más probable de esas armas, pero la presencia del banderín y la documentación recuperada del dispositivo USB han determinado finalmente su vinculación con el terrorismo yihadista.