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Jaled Abdalá

Saná, 11 abr (EFE).- Las partes beligerantes en el Yemen se acusaron hoy mutuamente de violar el alto el fuego que entró en vigor a la medianoche (21:00 GMT) de ayer y que debería dar paso a las negociaciones de paz auspiciadas por la ONU en el plazo de una semana en Kuwait.

Tan solo dos horas después del comienzo del cese de hostilidades, el movimiento rebelde de los hutíes y la coalición militar árabe liderada por Riad violaron la tregua en la provincia de Taiz, en el suroeste del Yemen, según testigos y declaraciones de las partes.

Una fuente de la milicia progubernamental Resistencia Popular aseguró a Efe que los hutíes y sus aliados -seguidores del expresidente Ali Abdalá Saleh- protagonizaron 30 violaciones del alto el fuego sólo en esa provincia.

Según informaron a Efe testigos locales, los hutíes no cesaron los bombardeos contra las fuerzas del presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, en la ciudad de Taiz, que está cercada por los rebeldes.

Por su parte, la aviación de la coalición árabe suní, que apoya a Hadi frente a los rebeldes chiíes, lanzó tres ataques aéreos en las zonas de Salat y Al Huban, en el este de la urbe.

La coalición también realizó bombardeos en las provincias de Al Yuf y Maareb (norte), Shabua y Al Baida (sur), según la agencia de noticias oficial yemení, Saba, controlada por el movimiento hutí.

Fuentes rebeldes aseguraron a Efe que en Maareb estallaron enfrentamientos en las áreas del monte Hilán y Al Shabaka, en el oeste de la provincia, mientras que en la vecina Al Yuf se registraron bombardeos de artillería en la región de Al Guil.

También hubo enfrentamientos entre los dos bandos en Dinaem, en Al Baida, y bombardeos cruzados en la provincia de Shabua (sur), según las mismas fuentes.

Asimismo, testigos locales relataron a Efe que se produjeron choques, con lanzamiento de proyectiles Katiusha y bombardeos de tanques, en las zonas de Masura, Naham y Al Ramada, a 60 kilómetros al noreste de Saná.

Los aviones de la coalición sobrevolaron hoy la capital, lo cual hizo desvanecer las pocas esperanzas que los residentes tenían puestas en el éxito del actual alto el fuego.

“¿Donde está la tregua? No hay intenciones sinceras, no quieren la paz”, aseguró a Efe un habitante de Saná, quien se identificó como Faisal Al Yamra.

“Hablan de la paz y nos traen la muerte, no esperamos nada bueno”, añadió, mostrando así la poca confianza que tienen los yemeníes en que el alto el fuego pueda durar en esta ocasión.

Este es el quinto cese de hostilidades acordado entre las partes desde el comienzo en marzo de 2015 de la campaña militar capitaneada por Arabia Saudí.

El mando militar de la coalición, así como el movimiento rebelde y el antiguo gobernante Partido del Congreso Popular General, liderado por Saleh, confirmaron su compromiso de cumplir con la tregua.

El bando rebelde aseguró ayer que garantizaría “el cese de todas las operaciones militares terrestres, navales y aéreas en todo el territorio yemení”.

Por su parte, la coalición se comprometió a suspender las hostilidades, aunque se reservó “el derecho a responder a cualquier violación del alto el fuego”.

El Gobierno yemení y sus rivales tienen previsto sentarse a la mesa de negociaciones el 18 de abril en Kuwait, en una cita fijada por la ONU.

El mediador de Naciones Unidas para el Yemen, Ismail Uld Sheij Ahmed, instó hoy a las partes en conflicto y a la comunidad internacional a apoyar firmemente el cese de las hostilidades como un “primer paso en el Yemen para la vuelta a la paz”.

“Es el momento de retroceder desde el borde del precipicio. El progreso hecho representa una oportunidad real para reconstruir el país”, escribió Sheij Ahmed en su cuenta de Twitter.

Las conversaciones de Kuwait se centrarán en el cumplimiento de la resolución 2216 del Consejo de Seguridad, que estipula la retirada de los combatientes hutíes de las ciudades, la entrega de su armamento y la devolución de las instituciones gubernamentales ocupadas, así como la vuelta al diálogo político entre las facciones yemeníes.

El analista yemení Abdalá Daúbala señaló a Efe que todavía hay grandes desacuerdos sobre cómo cumplir esa resolución, si primero tendría lugar el repliegue hutí de las ciudades y la entrega de su armamento, o un acuerdo político para el reparto del poder en el Yemen.

Si en Kuwait “el Gobierno acepta discutir el reparto del poder antes de que los hutíes se retiren de las ciudades y entreguen su armamento, sería visto como una grave concesión y una violación de la resolución 2216”, detalló.

Mientras, si los hutíes aceptan retirarse y entregar las armas antes de cualquier acuerdo político, sería calificado como una rendición, añadió.

Por ello, esta ronda de negociaciones podría limitarse a confirmar la actual tregua y extenderla en el tiempo, pero no en todos los frentes, dijo el analista. EFE

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