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Misha Vignanski y Farid Grajamánov

Tiflis/Bakú, 3 abr (EFE).- La alerta máxima se mantiene en el enclave armenio de Nagorno Karabaj, uno de los lugares más militarizados del mundo, pese a que uno de los bandos en conflicto, Azerbaiyán, anunció hoy el cese de las acciones militares.

Las presiones internacionales de Rusia y EEUU hicieron mella y Azerbaiyán anunció hoy unilateralmente el fin de su ofensiva contra las líneas enemigas, aunque advirtió de que reanudará los ataques si Armenia “no renuncia a las provocaciones”.

No obstante, ni los armenios ni los separatistas karabajíes cayeron en la “trampa”, como la calificó Armenia, y no dudaron en rechazar la hoja de olivo tendida por los azerbaiyanos, a los que acusaron de seguir bombardeando sus posiciones.

Azerbaiyán tiene motivos para proclamar una tregua, ya que el sábado reconquistó varios puntos estratégicos -cinco colinas y dos localidades- de ese enclave montañoso habitado mayoritariamente por armenios y cuya soberanía enfrenta a ambos países desde 1988.

Esto permitió al presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, clamar hoy victoria tras los combates más cruentos desde la entrada en vigor del alto el fuego en 1994.

“Logramos una gran victoria militar. Si los soldados armenios no quieren morir, entonces que se vayan de suelo azerbaiyano. Nosotros no hemos capturado territorio ajeno”, dijo, en alusión al Karabaj y a la franja de seguridad controlada por fuerzas armenias desde el fin de la guerra de 1992-1994, que causó más de 25.000 muertos.

Alíev, que regresó anoche de EEUU, aseguró que “Armenia no desea la paz” y únicamente está interesada en “mantener el 'statu quo'” y en frustrar cualquier propuesta de paz, cuya primera condición sería la retirada de sus tropas del Karabaj.

“En muchas ocasiones hemos dicho que Azerbaiyán no quiere la guerra (…), deseamos el arreglo pacífico del conflicto. Pero después de esto no estamos dispuestos a participar en conversaciones sólo por conversar. Exigimos nuestros derechos”, dijo.

En respuesta al anuncio azerbaiyano, la autoproclamada república de Nagorno Karabaj aseguró que “los combates continúan”, mientras Armenia acusó a Bakú de bombardear la frontera de su protectorado con armamento pesado.

Tras una tensa noche en la que la artillería y los tanques de ambos bandos martillearon las líneas enemigas, en las últimas horas los combates se han recrudecido en la localidad de Martakert, a unos 2,5 kilómetros de la frontera.

Las autoridades karabajíes insistieron en que sólo aceptarían una tregua si ambos bandos partieran de las posiciones iniciales, es decir, si Bakú se replegara de las posiciones que recuperó durante los combates.

Según algunos medios, después de que el presidente armenio, Serge Sargsián, propusiera firmar un acuerdo de asistencia militar mutua con el Karabaj, Armenia desplegó en el enclave sistemas de misiles tácticos Tochka y lanzaderas de misiles Smerch.

Además, varios miles de voluntarios armenios han partido hoy con destino al frente para contribuir a la defensa de Nagorno (Alto) Karabaj, territorio rico en oro y habitado por menos de 200.000 personas.

La Cancillería azerbaiyana y el Parlamento armenio intentaron hoy ganarse adeptos para su causa al dirigirse a la comunidad internacional en sendos llamamientos para que condene firmemente al agresor.

Rusia es el principal aliado de Armenia, donde cuenta con una base militar y el compromiso de acudir en su ayuda en caso de agresión, pero el presidente ruso, Vladímir Putin, ha llamado a ambos bandos por igual a cesar el fuego, al igual que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, mientras Georgia se ofreció como escenario para eventuales negociaciones de paz.

En cambio, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogán, aseguró que su país apoyará “hasta el final” a Azerbaiyán, motivo por el que Ereván le acusó de alentar los agresivos planes militares de Bakú.

Armenia no mantiene relaciones diplomáticas con Turquía, entre otras cosas por la negativa de Ankara a reconocer como genocidio la matanza de 1,5 millones de armenios hace cien años a manos del Imperio Otomano.

Mientras, el otro país vecino, Irán, es considerado más afín a la cristiana Armenia, debido a las malas relaciones entre la mayoría persa que ostenta el poder en Teherán y la numerosa minoría azerbaiyana.

Al margen de la guerra de propaganda, en la que habrían muerto varios cientos de soldados en ambos bandos, además de ser abatidos una veintena de tanques, helicópteros y piezas de artillería, Azerbaiyán únicamente admitió 12 bajas en sus filas, mientras Armenia cifra en 18 el saldo mortal.

En cuanto a las bajas civiles, dos jóvenes azerbaiyanos fueron enterrados hoy, domingo, mientras en Nagorno Karabaj sólo se informó de la muerte de un niño de 12 años.

El actual conflicto estalló cuando la entonces región autónoma azerbaiyana de Nagorno Karabaj, de población mayoritariamente armenia, pidió en 1988 su incorporación en la República Soviética de Armenia, lo que desembocó en repentinos brotes de violencia étnica. EFE

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